Gerhard Schröder

(Mossenmberg, 1944) Político alemán, elegido canciller de Alemania en 1998. Gerhard Schröder nació el 7 de abril de 1944 en la pequeña localidad alemana de Mossenmberg (Westfalia), en el seno de una modesta familia obrera en la que no conoció a su padre, muerto cuando luchaba en el frente de Rumania en 1944.

Su madre, Erika, trabajó en una fábrica y como mujer de la limpieza para sacar adelante a los dos hijos del matrimonio. Luego volvió a casarse y tuvo otros tres hijos. Con su padrastro enfermo, la familia pasó muchísimas estrecheces. El propio Schröder recordaría que, en medio de la pobreza imperante en la Alemania de la posguerra, se vio en la necesidad de robar alimentos para ayudar a sobrevivir a su familia.

Inicios en la política

A los catorce años había dejado ya la escuela y comenzó a trabajar como vendedor en una fábrica de porcelanas mientras proseguía sus estudios de enseñanza media en la escuela nocturna. Antes de comenzar sus estudios universitarios desempeñó varios oficios, como el de recolector de nabos y el de albañil, con cuyo sueldo se sufragó la carrera de derecho.


Gerhard Schröder

Tras licenciarse como abogado por la Universidad de Gottingen ingresó en el SPD en 1973. Los primeros años de su carrera política estuvieron marcados por el radicalismo y su filiación marxista. Como abogado, defendió tanto a los militantes radicales antinucleares como a terroristas de la Fracción del Ejército Rojo (RAF).

Entre 1978 y 1980 fue elegido secretario general de las Juventudes Socialistas, los «jusos» (el ala juvenil del partido), y pasó a convertirse en uno de los denominados «nietos de Willy Brandt», los jóvenes llamados a dirigir el SPD en el futuro.

Al frente del gobierno de Baja Sajonia

El salto a la vida parlamentaria lo dio en 1980, y hasta 1986 ocupó un escaño en el Parlamento de Bonn, para dedicarse a partir de ese momento a la política regional en el länd de Baja Sajonia. En 1990 accedió a la jefatura de gobierno de ese estado federado situado en el norte de Alemania y aprovechó su situación para postularse como candidato a canciller en las elecciones internas que los socialdemócratas realizaron en 1993, pero perdió ante Rudolph Scharping, quien al año siguiente sería superado ampliamente por Helmut Kohl, mientras él era reelegido sucesivamente en 1994 y en las elecciones del 1 de marzo de 1998, cuando venció con el 48% de los votos, una victoria que le abrió definitivamente las puertas de la candidatura para disputarle la cancillería a Kohl.

Durante todos los años que estuvo al frente del gobierno regional de Baja Sajonia, su popularidad apenas se vio afectada por el dudoso balance de su gestión: dentro de Alemania occidental su estado fue uno de los más endeudados, además de exhibir uno de los mayores niveles de desempleo, que alcanzaba el 12%, por encima de la media nacional del 10,6%.

En contrapartida, desde ese cargo comenzó a demostrar sus principales características como hombre de Estado, su pragmatismo y sus afinidades con los representantes del empresariado y de la industria alemana. Siempre se ha jactado de sus buenas relaciones con prominentes banqueros y empresarios, entre ellos con el presidente del consorcio automovilístico Volkswagen, Ferdinand Piech, de cuyo directorio formaba parte.

Esas amistades le valieron el apodo de Genosse der Bossen, «el camarada de los jefes». En ese período, igualmente, fue acerando las críticas contra sus propios correligionarios y los postulados más izquierdistas del partido. Sólo la llegada de Oskar Lafontaine a la presidencia del SPD, en 1996, hizo que bajara el diapasón de su disidencia interna.

Candidato a canciller

El día clave en la vida de Gerhard Schröder fue el 17 de abril de 1998, cuando en el congreso extraordinario del SPD celebrado en Leipzig fue elegido con el 94% de los votos de los más de 500 compromisarios candidatos socialdemócratas a la cancillería federal. De esta forma, aglutinó a su alrededor a todas las familias del SPD, que lo reconocieron como el único que podía vencer a la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Kohl.

A partir de ese momento, se dedicó a atacar lo que consideraba las «negligencias» de Helmut Kohl en el proceso de la reunificación alemana y en el camino hacia el euro. Con una campaña electoral de corte presidencialista al más puro estilo estadounidense, tomando incluso algunas referencias de su admirado Bill Clinton, Schröder basó su estrategia en explicar lo que entendía por el «Nuevo Centro» para atraer hacia su candidatura los votos de profesionales, técnicos, pequeños comerciantes y empresarios, además de los tradicionales del SPD.

Un nuevo centro en el que lo más importante era la modernización de la economía y de la sociedad, organizando de forma más flexible el trabajo, con un enfoque distinto del progreso técnico y científico, y estableciendo una nueva relación entre el Estado y la economía, «en la que el Estado vea más a los ciudadanos como clientes que como súbditos», según dijo reiteradas veces.

Las elecciones de 1988

Pero para no asustar demasiado a las bases tradicionales del SPD, otro de los lemas centrales que utilizó fue el de «Dinamismo económico con justicia social», mostrándose convencido de que Alemania podía conservar su sistema de seguridad social altamente desarrollado aplicando pequeñas reformas y fomentando el crecimiento económico y la creación de empleo basado en una política de «innovación» y «modernización».

Durante su campaña acusó con frecuencia a Helmut Kohl de ser un hombre del pasado incapaz de afrontar las reformas que necesitaba Alemania para afrontar el siglo XXI. «Después de dieciséis años, gracias Helmut, pero ya basta», decía suavemente, aunque en ocasiones era más duro y afirmaba tajante: Kohl muss weg («Kohl tiene que irse»).

En su programa electoral prometió aplicar una reforma fiscal que preveía recortes impositivos en beneficio de los trabajadores y las empresas, la retirada del plan gubernamental de reducir las pensiones del Estado, la consecución de un «pacto por el empleo» entre gobierno, empresarios y sindicatos para reducir el desempleo y la concesión automática de la nacionalidad alemana a quien hubiera nacido en el país.

El 27 de septiembre se produjo el vuelco electoral y Gerhard Schröder se convirtió en el virtual canciller de Alemania con el respaldo del 41% de los sufragios, frente al 35% obtenido por la CDU de Helmut Kohl. Fue el primer político desde el final de la Segunda Guerra Mundial que accedió a este cargo estando en la oposición por la fuerza de los votos y no sólo por los cambios de alianzas en el Parlamento. Ese mismo día ofreció a Los Verdes, que habían obtenido un 6,7% de votos, entrar en un gobierno de coalición que contó con una mayoría suficiente de 21 escaños sobre sus oponentes políticos.

Los problemas de la primera legislatura

En su primer mandato, el gobierno de Schröder tuvo que hacer frente a la irregular marcha de la economía, marcada por un bajo crecimiento y unas elevadas tasas impositivas, así como a problemas estructurales debidos a las grandes disparidades entre las regiones del este y del oeste. Durante 2001, el gobierno sufrió varias crisis políticas que erosionaron su credibilidad ante los electores.

Una de ellas fue la controvertida ley de inmigración, acusada de ser demasiado «blanda» por los partidos de derechas y, en cambio, tildada de inflexible por los socios de gobierno del SPD, Los Verdes. Las negociaciones entre el SPD y este partido fueron largas, y la ley de inmigración no fue aprobada hasta el 22 de marzo de 2002. Por otra parte, la mala gestión de la crisis alimentaria y ganadera producida por «el mal de las vacas locas» provocó la dimisión de los ministros de Salud y de Agricultura.

A mediados de 2001, la mayoría de encuestas coincidían en que para los alemanes el gobierno de Schröder era el más impopular desde la Segunda Guerra Mundial. La tasa de desempleo superó la barrera psicológica de los 4 millones de personas y a comienzos de 2002 se destapó un escándalo relacionado con la manipulación de datos estadísticos de la oficina nacional de empleo, que obligó a dimitir a su presidente, Florian Gerster.

Así las cosas, las elecciones regionales de 2001 y 2002, previas a la gran cita electoral de septiembre de 2002, demostraron la debilidad del SPD que obtuvo una ajustada victoria en Berlín y sufrió un duro revés en la ciudad-Estado de Hamburgo y en Sajonia Anhalt. A mediados de 2002 todas las encuestras apuntaban a una clara derrota del SPD en las inminentes elecciones generales. Sin embargo, la habilidad de Schröder en los debates televisados frente al candidato de la coalición formada por la CDU y la Unión Social Cristiana (CSU), Edmund Stoiber, y, sobre todo, su rápida respuesta a la crisis provocada por las graves inundaciones sufridas en Alemania durante el verano, le permitió volver a ocupar la cancillería con un gobierno de izquierdas del que también formó parte el grupo Alianza 90/Los Verdes.

La reforma del Estado del bienestar

La inestabilidad económica siguió marcando la agenda política en la segunda legislatura de Schröder. En mayo de 2003, la Oficina Federal de Estadística anunció que el producto interior bruto (PIB) había caído un 0,2% en el primer trimestre, lo que sumado al crecimiento negativo del último trimestre de 2002 significaba entrar en una situación de recesión.

La situación económica llevó al canciller a promover la Agenda 2010, que comprendía fuertes recortes a las prestaciones sociales y que suscitó la oposición sindical. En diciembre, Schröder consiguió la mayoría en el Parlamento federal para aprobar una ambiciosa reforma del Estado del bienestar, cuyos objetivos eran estimular el consumo, desregularizar el mercado laboral y rebajar los subsidios a los parados de larga duración.

La crisis económica impidió a Alemania cumplir con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la zona euro que exigía mantener el déficit público por debajo del 3% del PIB. El gobierno alemán se unió al francés en la reunión de la Unión Europea celebrada en Stresa, el 13 de septiembre, para aprobar un aplazamiento hasta 2005 del cumplimiento de este requisito.

De hecho, las buenas relaciones entre el gobierno galo y alemán quedaron patentes a lo largo de todo 2003. El 22 de febrero la Asamblea Nacional francesa y el Bundestag habían efectuado una sesión conjunta por primera vez en la historia, en el palacio de Versalles. El acto, que formaba parte de los festejos por el 40º aniversario del Tratado del Elíseo, tuvo un fuerte contenido simbólico ya que se desarrolló cuando Gerard Schröder y el presidente francés, Jacques Chirac, lideraban internacionalmente la oposición a la guerra de Iraq.

Casado en cuatro ocasiones

Gerhard Schröder se casó en cuatro ocasiones, la última en 1996 con la periodista alemana de la revista Focus Doris Kopf, veinte años más joven que él y que había sido asignada para cubrir todas las actividades del líder emergente del SPD. Su primer matrimonio fue a los veinticuatro años con Eva Schubach, una bibliotecaria de la que se divorció a los tres años de vida en común para casarse con Anne, una compañera de partido con la que contrajo matrimonio en 1971 y con la que permaneció hasta 1981.

Un año antes, durante un paseo electoral en bicicleta había conocido a la que sería su tercera esposa, Hiltrud, de treinta y un años, casada con un policía y madre de dos hijas, con la que conviviría hasta 1996, cuando se hizo público su romance con Doris Kopf durante la visita oficial a una plataforma petrolífera noruega. Ambos formaron una pareja política «a la americana» y se convirtieron en un equipo electoral como el de Bill y Hillary Clinton, que al parecer dio resultado.

Schröder ha experimentado una radical metamorfosis política y personal en los últimos veinte años: cambió el marxismo por la «tercera vía» («es el camino intermedio entre la modernidad y la justicia social lo que constituye el gran reto de los partidos socialistas y socialdemócratas», ha dicho) y la melena y la ropa informal por elegantes trajes de Armani y los puros Cohibas.