André Suarès

(Isaac Félix Suarès; Marsella, 1868 - Saint-Maur-des-Fossés, 1948) Escritor francés. Estudió en la Escuela Normal Superior y fue amigo de Valéry, Claudel y Rolland. Es autor de una notable obra ensayística: El viaje del condottiero (1910-1932), Tolstói vivo (1911), Tres hombres: Pascal, Ibsen, Dostoievski (1913), Debussy (1922), Goethe (1932), Retratos sin modelos (1935), Tres grandes vivos (1937) y Puntos de vista sobre Europa (1939).


André Suarès

Después de los primeros y apasionados estudios históricos y humanísticos, André Suarès se contentó con una modesta pensión, procedente de las rentas familiares que le pasaban sus hermanos, y se dedicó exclusivamente a las letras, en un austero aislamiento semejante al de Elémir Bourges. Según la crítica francesa oficial, fue un ensayista "filosófico, político e individualista", y se distinguió de los autores de ensayos tradicionalistas y de los "écrivains avancés".

Poseedor de una arrogante independencia, el escepticismo pesimista de André Suarès se combina con ciertos matices de valeroso estoicismo y una verdadera idolatría por la belleza (en la línea de Gustave Flaubert y Ernest Renan), y también con el culto a la energía de Stendhal, renovado por Maurice Barrès, y con un estetismo verbal que, influido en su temperamento de mediterráneo por el mito clasicista de Maurras y la desdeñosa pompa sensual barresiana, dio lugar a cierta retórica al estilo de D'Annunzio.

Tras los primeros libros, Images de la grandeur (1901), Sur la mort de mon frère, Voici l'homme, Le bouclier du Zodiaque y Sur la vie (tres volúmenes, 1909-12), André Suarès intentó una mayor amplitud en El viaje del condottiero (1910-1932), texto moderado a cuyas evocaciones e impresiones aparece unido un elemento narrativo que, no obstante, queda en lugar secundario. La obra, que podía considerarse de actualidad cuando fue publicado el primer tomo, había ya envejecido antes de llegar a su fin; sin embargo, pueden extraerse de la misma notables páginas de antología.

Por esos años el autor se sintió cada vez más oprimido por las dificultades económicas, que soportaba con una elegante arrogancia manifestada en parte por los nobles rasgos de su semblante y las rebuscadas actitudes de su persona, y dolido por la falta de éxito, compensada únicamente por el alto aprecio de numerosos colegas literarios ilustres.

Después de haber soportado penosamente el período de la ocupación, André Suarès asistió un nuevo florecimiento de vigor y fama durante el periodo inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial. En el célebre "pamphlet" La France byzantine ou le triomphe de la littérature pure (1945), Julien Benda le había condenado respetuosamente, pero desde 1939, con Puntos de vista sobre Europa, obra a la que acompañaron múltiples páginas de circunstancias y de crítica literaria (como Tres grandes vivos, 1937), artística, musical y moral, Suarès había encontrado acentos más moderados y matices de mayor pureza.

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