Federico Urales

(Juan Montseny; Reus, 1864 - Salon, Dordogne, Francia, 1942) Anarquista español. Sindicalista y maestro, casó con Soledad Gustavo (Teresa Mañé). En 1896, acusado en el proceso de Montjuïc, fue desterrado. En 1897 regresó a Madrid y fundó las revistas La Revista Blanca y Tierra y Libertad, a la vez que intentó reorganizar la federación regional. En 1905 se trasladó a Barcelona, donde escribió novelas populares (colecciones La Novela Libre y La Novela Ideal), retomó la publicación de La Revista Blanca y fundó el semanario El Luchador.

Hijo de un ceramista, tras iniciar sus contactos con el movimiento obrero ingresó en el Centro de Amigos de Reus (1887), grupo anarquista desde el que llegó a desempeñar los cargos de secretario de la sección de toneleros de la Federación Obrera Comarcal primero y de la Federación Catalana después, y de secretario general de la Federación de Toneleros de España (1888). Maestro desde 1891, se casó por lo civil ese mismo año con Teresa Mané, conocida como Soledad Gustavo, y dirigió a partir de 1892 una escuela laica en su ciudad natal.

Detenido en 1891, 1892 y 1893 por sus actividades como publicista anarquista, a raíz de los Procesos de Montjuïc (1896), en el que se le incluyó, fue desterrado de España. Vivió en Londres y París y, en junio de 1897, regresó ilegalmente a España, fijó su residencia en Madrid y, adoptando a partir de entonces el nombre de Federico Urales, organizó desde allí una campaña publicitaria para conseguir la revisión de los Procesos de Montjuïc.

Si bien entró a trabajar como redactor en el diario El Progreso, dirigido por Alejandro Lerroux, pronto fundó sus propias revistas, La Revista Blanca (1898) y Tierra y Libertad (1902, tomando el nombre de la revista que ya había publicado y dirigido en Barcelona entre 1888 y 1889). No sólo obtuvo con ellas un relevante éxito periodístico entre un público amplio, sino que, a través de su publicación, entró en contacto con intelectuales de renombre como Leopoldo Alas Clarín, Gurmensido de Azcárate, Jacinto Benavente, Jaume Brossa, Pere Corominas, Manuel Cossío, José Nakens, Francisco Giner de los Ríos o Miguel de Unamuno, que a menudo colaboraron en las revistas, logrando de este modo una aproximación de los intelectuales al anarquismo y, en menor medida, al mundo obrero.

Fue acusado, sin embargo, de excesivo personalismo y sensacionalismo por parte de ciertos teóricos anarquistas del momento, como Ricardo Mella o Josep Prat, por lo que finalmente se vio obligado a ceder la publicación de Tierra y Libertad (1904) y a dejar de publicar La Revista Blanca (1905). A pesar de que, desde su regreso a España, había intentado la reconstrucción de la Federación Obrera, para lo cual había logrado la convocatoria de varios congresos (1900 y 1901) y había llevado a cabo viajes de propaganda (1904), a partir de 1905 se alejó del aparato propagandístico anarquista a causa de la acusación antes expuesta.

Alternó entonces su lugar de residencia entre Barcelona y Madrid, colaboró en varias publicaciones de la prensa burguesa pertenecientes al empresario Moya, especialmente en El Liberal, y destacó en 1906 en la defensa del pedagogo Ferrer i Guàrdia, acusado de haber incitado a Mateo Morral a cometer un atentado contra Alfonso XIII (1886-1931). Ferrer i Guàrdia le encargó que escribiera varios libros para su Escuela Moderna y para la editorial homónima.

Las críticas cruzadas entre los dirigentes de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) tras su fundación en 1910 y Federico Urales (poco simpatizante con las derivaciones sindicales del anarquismo y defensor del anarquismo más ortodoxo, más puramente doctrinario, idealista o filosófico) arreciaron cuando Urales se mostró aliadófilo durante la Primera Guerra Mundial y cuando, durante la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), fijando su residencia en Barcelona, consiguió poner de nuevo en marcha la publicación de La Revista Blanca (VI- 1923-VIII-1936), en la que se mostró especialmente crítico con el sindicalismo de la CNT y apoyó, a partir de 1930 (aunque no llegó a formar parte de ella), a la Federación Anarquista Ibérica (FAI) frente a los firmantes del Manifiesto de los Treinta.

Paralelamente a la nueva etapa de La Revista Blanca, Federico Urales fundó las colecciones “La Novela Ideal” (1925-1937) y “La Novela Libre” (1929-1937), para las que escribió gran número de novelas cortas de carácter popular que lograron un amplio éxito. Así mismo, en enero de 1931, fundó el semanario El Luchador, de carácter teórico e ideológico, publicado con el fin de que sirviera como órgano de combate del grupo de La Revista Blanca, en defensa de su anarquismo individualista y en contra de un programa revolucionario concreto, y en cierto modo en favor del municipalismo ruralista.

Enfermo a partir de 1935, influyó para que la CNT apoyara al Frente Popular en febrero de 1936 y para que su hija, Federica Montseny, aceptara formar parte del gobierno de Largo Caballero. No tuvo una participación destacada durante la Guerra Civil (1936-1939), pero, tras exiliarse en Francia en 1939, el gobierno colaboracionista de Vichy le obligó a residir en Salon. Entre sus obras destacan, en el género novelístico, y aparte de sus numerosas novelas cortas, las novelas Sembrando flores (1906), escrita para la Escuela Moderna, que alcanzó gran éxito e inauguró la etapa de Federico Urales como escritor de literatura obrerista de tipo anarquista: Los hijos del amor (1922); Los grandes delincuentes (1923); Los mártires; El hijo de nadie; Renacer; Mi don Juan y El último Quijote.

Entre sus obras de ensayo hay que citar Sociología anarquista (1890); La ley de la vida (1893); La evolución de la filosofía en España (1900-1902), publicada por entregas en La Revista Blanca y reeditada por el propio autor en dos volúmenes en 1934; La religión y la cuestión social (1902); La anarquía en el Ateneo de Madrid (1903); El sindicalismo español y su orientación (1923); Consideraciones morales sobre el funcionamiento de una sociedad sin gobierno (1926); La anarquía al alcance de todos (1928); El ideal y la revolución (1932); Los municipios libres (1932) y la autobiografía Mi vida (1932; 3 volúmenes), además de El hombre y la locura humana y Por qué no somos comunistas. Por qué somos libertarios.

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