John Wayne

(Marlon Michael Morrison; Winterset, Estados Unidos, 1907 - Los Ángeles, 1979) Actor de cine estadounidense que permanece en la memoria de los cinéfilos como el prototipo del vaquero americano. Protagonista por excelencia del western, género en el que encarnó a personajes rudos y honestos, algunos de sus mejores trabajos los rodó a las órdenes de John Ford, entre ellos los westerns La diligencia (1939) y Centauros del desierto (1956).


John Wayne

Hijo de un farmacéutico, durante sus años de estudiante fue miembro del equipo de fútbol americano de la Southern California University y trabajó en la Fox Film Corporation. En dicha productora cinematográfica hizo amistad con el director John Ford, quien le propuso participar, interpretando pequeños papeles, en varios de sus primeros filmes. Durante los años treinta participó en más de ochenta películas de bajo presupuesto, en cuyos créditos aparecía como Duke Morrison. Interpretó su primer papel protagonista en La gran jornada (1930), de Raoul Walsh.

Tras cambiarse el nombre, intervino en La diligencia (1939), nuevamente dirigida por John Ford y título legendario que sentó las bases del western como género cinematográfico y elevaría a actor y director a la categoría de estrellas. Seguidamente fue consolidando su estatus a través de una larga lista de filmes memorables, incluidas nuevas colaboraciones con Ford, que le convertirían en uno de los rostros más reconocibles de la historia del medio y en el epítome del héroe duro pero sensible. Otro de sus westerns más aclamados fue Centauros del desierto (1956), un filme de gran profundidad psicológica y filosófica centrado en la historia de un hombre busca a su sobrina (Natalie Wood), raptada de niña por los indios.

A la órdenes del mismo director rodó Fort Apache (1948), encabezando un soberbio reparto (Henry Fonda, Shirley Temple y Pedro Armendáriz). Pero también bajo la batuta de Howard Hawks protagonizó cintas memorables: Río Rojo (1948, con Montgomery Clift), Río Bravo (1959, con Dean Martin), ¡Hatari! (1962) y El Dorado (1966, con Robert Mitchum). Por su interpretación en Valor de ley (1969), de Henry Hathaway, recibió el Oscar al mejor actor.

Fuera del ámbito del western, es particularmente recordada su actuación en El hombre tranquilo (1952), de John Ford, en la que encarnó a Sean Thornton, un hombre maduro que regresa a Innisfree, pequeña localidad del oeste de Irlanda de donde es originario, para olvidar un pasado de violencia por su dedicación al boxeo. John Wayne también dirigió y produjo algunos filmes, como El Álamo (1960) o Boinas verdes (1968), en los que se puso de manifiesto su conservadurismo ideológico.

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