William Shakespeare

 
Atracción turística. Cuando Shakespeare llegó a Londres, el teatro, apoyado por una fértil tradición de raíz medieval, contaba con autores tan excelentes como Green, Peele, J. Lyly, T. Kyd (a quien se debe uno de los antecedentes de Hamlet) y Christopher Marlowe. Como género, era de asombrosa ductilidad; no se hacía literatura en el sentido moderno, sino que se respondía a las preferencias de la audiencia isabelina, mezcla de aristócratas, ingenios galantes, ladronzuelos, marineros y soldados esperando un nuevo destino, aprendices, colegiales y estudiantes de las universidades. Al revés que en el teatro moderno, el isabelino no simulaba que el público no estuviese allí, ya que a plena luz del día la gente rodeaba el escenario, comía, reía, entraba y salía. Eso explica en parte la variedad de registros y el cruce de tonos en las obras de la época: para los analfabetos, acciones y muertes; para los cortesanos, frases brillantes y juegos de artificio verbal; para las inteligencias más reposadas, meditación y reflexión; para marinos y vagabundos de Londres, doble sentido grueso y burlesco; amor para las damas y petimetres; canciones para el conjunto. En la imagen, interior del New Globe Theatre, una reconstrucción moderna del antiguo Globe. Emplazado a unos doscientos metros de la ubicación original, abrió sus puertas en 1997 y se ha convertido en una de las atracciones turísticas más visitadas de Londres.