Anthony Asquith

(Londres, 1902-1968) Director de cine británico. Hijo de Herbert Asquith, Conde de Oxford y primer ministro británico entre 1908 y 1916, desde muy joven se interesó por el cine, ambiente que conoció de primera mano cuando su padre, tras finalizar sus estudios en Oxford, le envió a Hollywood para que conociera de cerca la industria cinematográfica. Tras colaborar como ayudante de dirección de H. Bruce Woolfe y Walter Summers y escribir una serie de guiones, Anthony Asquith abordó su primer largometraje, Shooting Stars (1928), en un momento difícil, pues la época muda estaba dando paso el cine sonoro y esta circunstancia afectó al acabado de la película.


Anthony Asquith

En los años treinta concretó su buen hacer en dos películas muy diferentes. Por un lado, Tell England (1931), un relato histórico sobre el desembarco de las tropas franco-británicas en la península turca de Gallipoli (1915), que ofrece una interesante imagen de este episodio de la Primera Guerra Mundial; por otro, Pigmalión (1938), una excelente adaptación de la obra de George Bernard Shaw, en la que un profesor de fonética llamado Higgins (Leslie Howard) adopta a una chica sin cultura (Wendy Hiller) con el fin de transformar sus modales y enseñarle a hablar correctamente.

Con el autor teatral Terence Rattigan colaboró en varios proyectos, entre los cuales destaca especialmente Coqueta hasta el fin (1939) y The Browning Version (1951). Durante la Segunda Guerra Mundial rodó diversos cortometrajes y documentales que le permitieron producir dos largos muy bien conseguidos sobre el conflicto: We Dive at Dawn (1943) y The Way to the Stars (1945).

Buen director de actores, supo aprovechar el trabajo de figuras como Laurence Olivier, Robert Donat (Pleito de honor, 1948), Michael Redgrave (La importancia de llamarse Ernesto, 1952) o David Niven, aunque en otros casos los nombres no sirvieran para garantizar los buenos resultados finales de la película, como en Hotel internacional (1963). Anthony Asquith asumió desde el principio el compromiso de escribir sus propias historias; su carrera fue amplia, muy desigual y muy británica (dotada especialmente de una gran corrección formal), aunque a lo largo de varias décadas se vio un tanto oscurecida por las aportaciones de su coetáneo Alfred Hitchcock.

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