Bettina Brentano

(Elisabeth Brentano, también llamada Bettina von Arnim; Frankfurt del Main, 1785 - Berlín, 1859) Escritora alemana. Estrecha colaboradora de su marido, Achim von Arnim, reflejó su idea del mundo romántico en obras de tipo epistolar y de estilo básicamente realista, como su título más conocido, Epistolario de Goethe con una niña (1835); mantuvo asimismo relaciones epistolares con Beethoven y otras destacadas personalidades. Más tarde se inclinó por la corriente librepensadora y de ideología socialista y figuró entre los primeros literatos que escribió sobre la vida del proletariado surgido de la Revolución industrial, en obras como Libro para el rey (1843).


Bettina Brentano

Era hija de Antonio Pedro Brentano, comerciante originario del lago de Como, y de Maximiliana la Roche, y, por tanto, sobrina de la novelista Sophie la Roche y hermana del poeta Clemens Brentano. Huérfana todavía muy joven, Bettina Brentano creció en una época de agitación y entre las influencias más diversas, que agudizaban su genuino espíritu de observación e independencia.

Casada en 1811 con el poeta prusiano Achim von Arnim, vivió feliz con él durante veinte años. Viuda y madre de siete hijos, Bettina von Arnim empezó en torno a los cincuenta años de edad sus actividades literarias con la preparación y publicación del Epistolario de Goethe con una niña (1835), obra en que aprovechó las cartas escritas a Goethe y las que recibió de él a lo largo de una relación sentimental iniciada en Weimar en 1807, e interrumpida luego por el carácter arrollador de la excesivamente fogosa "niña", que trataba de hacer valer su imaginario dominio.

El éxito de su primer libro, de una lozanía admirable y una fantástica agilidad, alentó a Bettina von Arnim a evocar mediante análogas novelas epistolares su amistad juvenil con la poetisa Karoline von Günderode en La Günderode, un epistolario (1840) y con su hermano Clemens Brentano en Corona primaveral (1844). Los papeles aparecieron invertidos en otra obra del mismo género (Ilius Pamphilius und die Ambrosia, 1848), testimonio de un intento de educar en su religión heroica a un joven admirador.

Uniendo de varias maneras los inagotables recuerdos de su vida con sentimientos de libertad, Bettina von Arnim trató de influir en la marcha de su época al proponer al rey Federico Guillermo IV de Prusia ideales de renovación político-social en Libro para el rey (1843). Persistió en sus exhortaciones en Coloquios con los demonios (1852), siempre egocéntrica y dominadora (hasta el punto de alterar tranquilamente hechos y documentos), pero, también, ardiente defensora hasta su muerte de los más generosos ideales románticos en la época del incipiente materialismo.

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