Edward Gierek

(Porabka, 1913) Político polaco. Hijo de un minero fallecido en accidente laboral en 1923, emigró con su madre a Francia. En 1931 se afilió al Partido Comunista Francés mientras se hallaba en Pas-de-Calais trabajando en una mina de carbón. El gobierno francés lo expulsó del país en 1934 por haber tomado parte en la organización de un movimiento huelguístico. Entre 1937 y 1948 residió en Bélgica, en la zona carbonífera de Limburgo, y, durante la ocupación alemana de este país, se incorporó a la resistencia. Tras la guerra presidió el Consejo Nacional de los Polacos en Bélgica y cofundó la Unión de Patriotas Polacos en Bélgica, como una sección del Partido Comunista Belga.

En 1948 volvió a Polonia y se unió al Partido Obrero Unificado Polaco (PZPR, recién constituido como fusión del comunista Partido Obrero Polaco y el Partido Socialista) y se estableció en Katowice, donde se integró en la secretaría provincial del Partido (1949-1954), mientras cursaba estudios en la Academia de Minería y Metalurgia de Cracovia, de la que obtendría el diploma de ingeniero en 1951.

En 1952 fue elegido diputado en el Sejm (Parlamento), en 1954 entró a formar parte del Comité Central del Partido -de cuyo departamento de Industria Pesada fue responsable entre 1954 y 1956- y en 1957 fue promovido a primer secretario del PZPR en el voivodato de Katowice (hasta 1970). En 1956 obtuvo la condición de miembro del Buró Político del PZPR (en plenitud de derechos desde 1959) y, hasta 1964, fue uno de los secretarios del Comité Central.

A raíz de las graves revueltas obreras de diciembre de 1970 en Gdansk y Gdynia, W. Gomulka fue sustituido por Gierek en la primera secretaría del Comité Central del PZPR el 19 de dicho mes. En 1971 entró en el Presidium del Comité Polaco del Frente de Unidad Nacional y en 1976 en el Consejo de Estado.

Considerado un comunista liberal, flexible pero fiel a Moscú, Gierek se embarcó en un ambicioso proyecto para elevar el nivel de vida de la población, castigada por el encarecimiento de los precios y la retención de los salarios, que justamente había provocado las protestas en el Báltico. Confiado por el apoyo que le expresaron los obreros, Gierek revocó estas medidas e incentivó el consumo. No obstante, para satisfacer esta demanda provocada, el equipo de Gierek hubo de echar mano de las importaciones, lo que disparó la deuda exterior y el déficit comercial.

Los intentos de Gierek de corregir estos desequilibrios con una subida de precios en 1976 provocó tal descontento social que hubo de retirar el decreto. Al mismo tiempo comenzaron a organizarse comités obreros y un sindicalismo independiente que plantearon con creciente determinación reivindicaciones salariales y laborales. La aceptación por Gierek del Protocolo de Gdansk, el 31 de agosto de 1980 -una "claudicación" del poder ante las demandas obreras que no tenía parangón en la Europa del Este-, tuvo como inmediata consecuencia su destitución de todos sus cargos públicos por el Comité Central el 5 de septiembre siguiente, y su reemplazo en la jefatura del Partido por Stanislaw Kania.

En el IX Congreso del PZPR, clausurado el 20 de julio de 1981, se aprobó la expulsión de Gierek del Partido, y el 13 de diciembre del mismo año, con la declaración de la ley marcial por el entonces primer secretario y primer ministro, W. Jaruzelski, figuró entre los numerosos antiguos responsables políticos, intelectuales y sindicalistas detenidos. Quedó en libertad en diciembre de 1982. En 1990 publicó los libros Przerwana dekada y Replika.