Adolphe Menjou

(Pittsburgh, 1890 - Beverly Hills, 1963) Actor de cine estadounidense. Su ascendencia francesa, su figura distinguida y marcadamente elegante (un reconocible bigote contribuyó a afianzar su imagen de dandy) y su fina ironía lo hicieron idóneo para encarnar papeles de seductor, constantes en su dilatada filmografía. Pero también supo dar credibilidad a personajes malvados en el celuloide, acaso como prefiguración de lo que ocurriría en la última etapa de su carrera profesional, en la que se convirtió en uno de los delatores de la tristemente célebre «caza de brujas» impulsada por el senador McCarthy.


Adolphe Menjou

Comenzó su trayectoria artística en el music-hall y el teatro, y en 1912 pasó al mundo del cine. Durante algunos años no fue más que uno de los muchos actores que intentaban hacerse un sitio en el cine mudo, que iniciaba por entonces su época de máximo esplendor. Su primera película fue The Man Behind the Door (1915), tras la cual interpretó personajes de poco relieve hasta que en los primeros años veinte intervino en D'Artagnan (1921), de Fred Niblo, y en Una mujer de París (1923), de Charlie Chaplin, papeles que llamaron la atención de otros directores. Se le vio acompañando en varias ocasiones a Pola Negri (La bailarina española, 1923; Frivolidad de una dama, 1924; entre otras) y se consolidó como una estrella a finales de la década.

Adolphe Menjou fue uno de los actores que mejor superaron el tránsito del cine mudo al sonoro. Su dominio de varios idiomas le permitió intervenir en varias versiones de una misma película, como en el caso de Amor audaz (1930), de Louis Gasnier, en la que interpretó la versión española y la francesa. A lo largo de los años treinta alcanzó su madurez artística y su máxima popularidad a nivel internacional gracias a sus personajes en Marruecos (1930), de Josef von Sternberg; Un gran reportaje (1931), de Lewis Milestone; Adiós a las armas (1932), de Frank Borzage; o Ha nacido una estrella (1937), de William A. Wellman.

Tras la Segunda Guerra Mundial intervino en películas de William A. Seiter (Seré tuya, 1947), Wellman (Más allá de Missouri, 1951) y de Stanley Kubrick (Senderos de gloria, 1957), en la cual interpretó al general Broulard. En líneas generales, su carrera fue muy intermitente en el periodo de posguerra; por contra, su nombre quedó para la posteridad en la historia de Hollywood por el poco honroso motivo de haber sido uno de los actores (junto con Ronald Reagan, Gary Cooper y Robert Taylor, entre otros) que colaboraron activamente con el Comité de Actividades Antiamericanas. Quizá por eso participó en Fugitivos del terror rojo (1953), una contundente historia anticomunista dirigida por Elia Kazan, cineasta que también actuó como delator ante el Comité del senador Joseph McCarthy.

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