Leonid Andréiev

(Leonid Nikoláievich Andréiev; Orel, 1871 - Kuokkala, 1919) Escritor ruso. Fue, como narrador y como dramaturgo, uno de los más característicos escritores rusos de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Licenciado en Derecho (1897) en Moscú, se pasó al campo literario precisamente en el momento en que se dibujaba el éxito de Gorki y fue, a pesar de su amistad personal, el rival más calificado de éste, manteniéndose durante algún tiempo en un extraño equilibrio entre las dos corrientes predominantes, la del realismo, de la que Gorki era el máximo exponente, y la más compleja y confusa del simbolismo.

Su vida es pobre en acontecimientos, si se exceptúan, por una parte, las reuniones de adheridos al movimiento revolucionario en que tomó parte y que organizó en su propia casa de Petrogrado, y, por otra, su participación en grupos editoriales importantes de su tiempo. La actividad literaria lo absorbió por completo, y dadas las múltiples experiencias psicológicas y artísticas de que ella es muestra, se podría decir que su vida se hallaba concentrada en la de sus personajes, a los que, sin embargo, poco pudo dar de sus propias experiencias si se exceptúa la juvenil de una tentativa de suicidio por desilusión amorosa.

En su prosa reflejó la influencia del realismo de A. Chéjov, la fascinación por las paradojas psicológicas, que recuerdan a F. Dostoievski, y una constante obsesión por la insignificancia de la vida y lo inevitable de la muerte, a la manera de L. Tolstoi. Su morboso interés por los estados patológicos de la conciencia quedó plasmado en obras en las que se ocupó de la demencia, la obsesión sexual y el suicidio. Esas incursiones en las zonas oscuras de la sensibilidad de la sociedad rusa de principios del siglo XX le valieron el desprecio de muchos intelectuales y el favor del público

La atención del público y de la crítica empezó a centrarse en sus relatos entre los años 1898 y 1901, cuando apareció la narración Había una vez, que continúa siendo una de sus mejores obras, aunque el favor del público se inclinó, al parecer, hacia sus nuevas obras El abismo y En la niebla, de 1902, en las que se afronta atrevidamente el problema sexual (una de las famosas "cuestiones malditas" de la "intelligentzia" rusa), y Los siete ahorcados, de 1908, en la que se presenta el problema político en sus aspectos sociales y morales; el problema de la guerra aparece en Risa roja, en una atmósfera de pesadilla y de horror de excepcional eficacia.

Durante este período, que fue el de mayor auge en su actividad literaria, Andréiev empezó a escribir también para el teatro. Su primer drama, En las estrellas, apareció en 1906, y fue seguido a poca distancia de otros varios hasta El que recibe las bofetadas, de 1914. En su obra dramática, Andréiev reveló con mayor claridad su duplicidad artística y espiritual, a la vez que incorporó las técnicas teatrales más radicales de su tiempo.

El drama La vida del hombre (1906-1908), fiel reflejo del carácter pesimista que siempre acompañó al escritor, afirmó su fama, especialmente en el extranjero. Fue llevado a escena por Vsevolod Meyerhold y Konstantin Stanislavsky. Máscaras negras (1907), la última de sus obras teatrales, obtuvo un notable éxito debido a la vastedad y riqueza de elementos escénicos innovadores. En Los siete ahorcados (1908), un emotivo alegato en contra de la pena de muerte, relató la vida compartida por dos presos comunes y cinco revolucionarios, condenados a consecuencia de un atentado terrorista y combinó con maestría temas de la "baja" cultura con temas filosóficos de la cultura "alta".

Escritor que tendió siempre a "límites extremos", Andréiev a pesar de su gran capacidad, falló en buena medida, precisamente por esta tendencia suya que le hizo caer en el artificio, bien sintetizado por Tolstoi en la frase: "Andreiev quiere hacerme miedo, pero yo no tiemblo".