Asurbanipal

Rey de Asiria, llamado Sardanápolo por los griegos (?, ? - ?, 626/630 a. C.). Hijo menor del rey Asarhadón, de quien heredó el Trono en el 668 a. C., mantuvo una rivalidad con su hermano mayor, Samashsumukin, rey de Babilonia y, por lo tanto, vasallo de él. Fue un rey conquistador, que llevó al Imperio Asirio a su máxima expansión, lo cual le obligó a sostener continuas guerras para reprimir revueltas secesionistas o para rechazar las amenazas de otros pueblos sobre las fronteras (cimerios, medos, árabes, elamitas.).


Asurbanipal

Su principal conquista fue Egipto, arrebatado al faraón Tanutamón tras la guerra de los años 666-663 a. C.; pero volvió a perder Egipto en el 655 y ya nunca volvería al poder de los asirios. Su ayuda a Lidia para defenderse de los cimerios le proporcionó el dominio sobre aquel territorio como vasallo del imperio. En el 648 reprimió una sublevación de Babilonia, que terminó con el incendio del palacio real y la muerte de su hermano. En el 640 derrotó a sus tradicionales enemigos de Elam y arrasó su capital, Susa.

Este poderío militar y político fue acompañado de un esplendor cultural, reflejado en la fundación de la gran «biblioteca» de Nínive: más de 22.000 tabletas de arcilla con textos inscritos de historia, filosofía, medicina, astronomía, poesía, comercio, etc. Pero el imperio de Asurbanipal era «un gigante con pies de barro»: mientras que en el territorio asirio originario el rey veía su poder estrechamente limitado por los grandes señores feudales que poseían la tierra y el mando del ejército, en los territorios conquistados ejercía un poder absoluto sin consideración alguna hacia las costumbres, instituciones y creencias de los pueblos sometidos; carente de mecanismos de legitimación, el dominador asirio era odiado por sus vasallos, que aprovechaban cualquier ocasión para intentar librarse de él.

La propia extensión que Asurbanipal dio al imperio le obligó a luchar simultáneamente en muchos frentes, debilitando a los asirios y determinando su decadencia, iniciada en los últimos años del reinado de Asurbanipal: a la pérdida de Egipto se añadieron la presión creciente de los pueblos indoeuropeos sobre la frontera del norte y la secesión de Babilonia. Y, poco después de morir Asurbanipal, Asiria sucumbió a un ataque conjunto del rey medo y del emperador neobabilonio (615-609 a.C.).