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Émile Benveniste

(Alepo, 1902 - París, 1976) Lingüista francés. Su obra, centrada en la indoeuropeística y en la sintaxis general, es una de las más fértiles de la escuela lingüística francesa, cuyos resultados fructificaron en una teoría de la enunciación en el marco del estructuralismo. En el campo de la semántica elaboró una obra pionera en el estudio de los aspectos extralingüísticos. Sus estudios más notables son Orígenes de la formación de los nombres en indoeuropeo (1935), El vocabulario de las instituciones indoeuropeas (1969) y los dos volúmenes de Problemas de lingüística general (1966 y 1974), título capital de la lingüística moderna.


Émile Benveniste

Émile Benveniste desempeñó su actividad docente en la École Pratique des Hautes Études de París desde 1927, y sucedió a A. Meillet como profesor de Gramática Comparada en el Collège de France, donde ejerció la docencia entre 1937 y 1975. En 1961 fundó, junto con P. Gourou y Claude Lévi-Strauss, la revista L'Homme. Falleció en París en 1976, tras un accidente que limitó gravemente su movilidad en los últimos años. En un principio se dedicó a los estudios iraníes (The Persian Religion According to the Chief Greek Text, 1929, y Vrta et Vrdragua. Étude de mythologie indoiranienne, 1934); posteriormente, continuó el Essai de grammaire sogdienne de R. Gauthiot (1929) y rehízo la Grammaire du vieux perse de A. Meillet (1931). Otra obra notable fue la dedicada a Los infinitivos avésticos (1935).

En 1935, independientemente de J. Kurylowicz, y aun contemporáneamente y concordando con sus teorías de las vocales largas y del "sevà", formuló una teoría nueva y original sobre las raíces indoeuropeas en Orígenes de la formación de los nombres en indoeuropeo (1948). Más tarde, en los dos volúmenes de El vocabulario de las instituciones indoeuropeas (1969), recopiló un amplio estudio de reconstrucción semántica y cultural referido a todo el dominio lingüístico indoeuropeo.

Dedicó el primer volumen de esta obra a los términos del indoeuropeo relativos a las instituciones de la economía, del parentesco y de la sociedad; y el segundo, al poder, el derecho y la religión. "Instituciones" debe entenderse aquí en el sentido más amplio; las instituciones constituyen el objetivo de la obra, pero su punto de partida, el vocabulario, es rigurosamente restringido. Émile Benveniste empleó el mínimo de presupuestos extralingüísticos, aunque no olvidó las aportaciones interdisciplinarias. Cada capítulo del Vocabulario persigue la precisión del significado primario ("signification") de los términos en examen para extraer la magnitud de su empleo ("désignation"). Benveniste recurre a un continuado juego entre estructuras sincrónicas, representadas por las lenguas, y el plano diacrónico, representado por su historia.

En 1939, al captar la importancia del concepto saussuriano de arbitrariedad del signo (aunque seguramente no su significado exacto), Benveniste había logrado orientar la atención de otros estudiosos hacia dicho concepto, abriendo un fecundo debate con su artículo Naturaleza del signo lingüístico, publicado en el Acta lingüística y recogido posteriormente, junto con otros, en el volumen Problemas de lingüística general (1966). De los ensayos acerca de la teoría de la enunciación y sobre la distinción semiótico-semántica (reunidos en este volumen y en un segundo con el mismo título que apareció en 1974), se hicieron mucho eco las sucesivas corrientes lingüísticas y semiológicas francesas.

Los veintiocho ensayos reunidos en Problemas de lingüística general, que habían sido publicados entre 1939 y 1964 en varias revistas, están divididos en seis secciones de acuerdo con el tipo de problema tratado. Desde los ensayos más estrictamente teóricos y metodológicos, en los que se enfocan con magistral lucidez algunos de los conceptos fundamentales de la lingüística contemporánea, hasta los más concretos, en los que Émile Benveniste sostiene propuestas originales acerca de distintos problemas, toda la obra, a pesar de su heterogeneidad temática, está marcada por la constante dialéctica entre el momento de la elaboración teórica y el análisis circunstanciado, en integración recíproca.

Es especialmente importante el ensayo titulado Tendencias recientes de la lingüística general (1954), en el que se pone en evidencia la progresiva renovación de los métodos y finalidades de la lingüística, que, a partir del revolucionario Curso de lingüística general de Ferdinand de Saussure, había profundizado en sus exigencias de rigor adquiriendo una consciente apariencia científica cada vez mayor. "El horizonte de los lingüistas se ha ensanchado", afirma Benveniste. Abandonado un estudio exclusivamente histórico y diacrónico, al lingüista se le presenta un triple orden de problemas: el problema epistemológico del mismo objeto de estudio (¿qué serie de fenómenos se pretende identificar con el término "lengua"?); el técnico de los métodos de análisis, y el "semántico", relativo a la función del lenguaje.

Al primer problema contesta Émile Benveniste en otro ensayo, haciendo notar que el objeto de la lingüística es doble: es una ciencia del lenguaje y ciencia de las lenguas. El lenguaje, facultad humana, característica universal e inmutable del hombre, es una cosa distinta de las lenguas, siempre particulares y variables, en las cuales se actúa. En la perspectiva semiológica, desde la cual Benveniste considera el hecho lingüístico, la lengua, principal sistema de signos, también es vista en su papel de medio privilegiado para la comunicación interpersonal: "Partiendo de la función lingüística y en virtud de la polaridad yo, tú, individuo y sociedad ya no son términos contradictorios, sino complementarios. En efecto, es en la lengua y con la lengua que individuo y sociedad se determinan recíprocamente". Este "poder fundador" del lenguaje deriva del hecho de que éste "representa la forma más elevada de una facultad inherente a la condición humana, la facultad de simbolizar", es decir, "de representar lo real por medio de un signo".

Al segundo problema, el metodológico, Benveniste contesta en más de un ensayo, afirmando la necesidad de una rigurosa formalización del objeto a indagar. El procedimiento de la composición del enunciado en sus distintas componentes se convierte en paradigmático de la exigencia, sentida de tal forma por la lingüística moderna, que le permite distinguir, por encima de los rasgos variables, los rasgos peculiares y constantes con el fin de "aislar las unidades distintivas de la lengua". Gran parte de los esfuerzos cumplidos por la lingüística en los últimos decenios puede entenderse bajo la luz de las siguientes afirmaciones programáticas: "Cada fonema y morfema se convierte en relativo de cada uno de los demás, puesto que es a un mismo tiempo distinto y solidario respecto a ellos... Estos elementos se ordenan en serie y demuestran disposiciones particulares en cada lengua. Se trata de una estructura, cada uno de cuyos fragmentos recibe su razón de ser del conjunto que sirve a componer".

Así se llega al concepto crucial de "estructura", a menudo mal entendido y abusado, al cual el autor dedica importantes aclaraciones; en el ámbito europeo, la estructura es "la disposición de un todo en partes y la solidaridad demostrada entre las partes del todo". Para proceder a un fructuoso análisis de este sistema de relaciones que es la lengua, es necesario introducir otra noción fundamental, la de "nivel", con la cual se coloca la base para aclarar el complejo problema del significado. A nivel de fonema y al de palabra (morfema), el sentido de un elemento debe captarse en su valor diferencial respecto a los demás; a nivel de frase, por el contrario, "se penetra en otro universo, el de la lengua como instrumento de comunicación, que se expresa en la conversación".

Los problemas sintácticos planteados por la frase nominal y la relativa, y los semánticos relacionados con la diatesis, así como los tiempos del verbo y los pronombres, constituyen el objeto de otros ensayos en los que Benveniste se sirve de su autoridad como gran indoeuropeísta. Se trata, casi siempre, de trabajos que después se han convertido en puntos de referencia imprescindibles para ulteriores investigaciones. La última parte del volumen es una demostración, llevada a cabo a través del estudio de palabras como don, intercambio, ritmo y civilización, de la homología existente entre lengua y cultura, cuyas historias coinciden.

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