Eduard Bernstein

Pensador y activista socialdemócrata alemán (Berlín, 1850-1932). Procedente de una familia obrera de origen judío, Bernstein se afilió al Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) en 1872. Tuvo que exiliarse en Suiza en 1878, perseguido en virtud de las leyes antisocialistas dictadas por Bismarck. Allí se convirtió en colaborador de Marx y Engels, que le pusieron al frente del periódico del partido. En 1888 fue expulsado de Suiza y se refugió en Inglaterra, entrando en contacto con el socialismo moderado y gradualista de la Sociedad Fabiana, que sin duda influyó sobre sus ideas posteriores.

Al morir Engels (1895) se decidió a hacer públicas sus ideas para una necesaria renovación del socialismo, conocidas desde entonces como revisionismo. En su principal obra escrita (Las premisas del socialismo y las tareas de la socialdemocracia, 1899) desmontaba algunos de los principios fundamentales de la doctrina marxista, como la teoría del valor trabajo o la predicción de un agravamiento de las crisis económicas que conduciría al derrumbamiento del sistema capitalista.

Por el contrario, Bernstein constataba la capacidad de adaptación y la buena salud general del capitalismo (en la época de la segunda revolución industrial y la expansión imperialista) y proponía abandonar la estrategia revolucionaria para luchar dentro del sistema por la mejora de las condiciones de vida de los trabajadores. Abandonando el determinismo de Marx, Bernstein veía el socialismo como una construcción humana consciente, nacida del convencimiento de la mayoría de que era necesario instaurar una forma superior de convivencia, y no fruto inevitable del desarrollo de fuerzas económicas impersonales.

Naturalmente, este cambio de óptica le enfrentó con los guardianes de la ortodoxia marxista (Kautsky, Bebel, Rosa Luxemburgo.), que consiguieron la condena de la doctrina revisionista en el Congreso de Dresde de 1903. Bernstein fue elegido diputado del Reichstag (cámara baja alemana) en 1902-06, 1912-18 y 1920-28, pero tuvo poca influencia directa en el Partido (entre otras cosas por sus posturas antinacionalistas).

Sin embargo, su idea de volcarse en la lucha sindical y política dentro de las estructuras de la democracia «burguesa» fueron impregnando gradualmente el SPD a partir de 1907 y, a la larga, esta línea acabó por imponerse en todos los partidos de la Internacional Socialista, por lo que se puede considerar a Bernstein el padre de la socialdemocracia reformista del siglo XX.