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Enrique Bunbury

(Enrique Ortiz de Landázaru, Zaragoza, 1967) Cantante de la banda de rock española Héroes del Silencio que, tras la disolución del grupo en 1996, inició su carrera en solitario.


Enrique Bunbury

Finalizada la aventura musical de Héroes del Silencio, premiada con un importante éxito internacional y notables ventas, su vocalista, Enrique Bunbury, decidió tomarse un año sabático. Sus últimos conciertos con la banda no le habían resultado muy gratificantes y durante la estancia americana tuvo tiempo de pensar sobre su futuro. Tanto en las navidades de 1995, cuando estuvo en Guatemala, como en la posterior gira por el nuevo continente en la primavera de 1996, fraguó la idea de lanzar un proyecto diferente. La estancia en Marruecos en abril de 1997 fue decisiva, por lo que supuso de nuevas experiencias e influencias musicales.

Al regresar a España, en mayo de ese mismo año, se puso manos a la obra y comenzó a trabajar en la preproducción de su primer álbum como solista, que acabaría bautizando poco después con el título de Radical Sonora. El 11 de agosto de 1997, día de su cumpleaños, Bunbury viajó a Londres para ver a David Bowie en el Sheperd's Bush Empire y ya llevaba bajo el brazo un single de adelanto de su disco para presentárselo a sus amigos.

El trabajo completo se editó finalmente presidido por una cita del poeta Miguel Hernández: "sólo soy yo cuando estoy solo" y con la confesión del propio autor de que la canción "Servidor de nadie" era la que mejor definía su debut en solitario. El álbum, cargado de aires electrónicos, sonidos étnicos del Magreb, textos muy directos y una estética muy alejada del barroquismo de su anterior grupo, fue producido por Phil Manzanera, que realizó un trabajo muy limpio con ayuda de músicos tan virtuosos como el guitarrista Alan Boguslavsky, el teclista Copy, Morán al bajo y Gacías en la batería. Temas como "Salomé", "Encadenados" o "Polen" sonaron insistentemente durante 1998 en las emisoras españolas.

La edición de Radical Sonora marcó un importante punto de inflexión en la carrera de Enrique; incluso en las fotos del disco aparece con un cambio de imagen que marca claras diferencias con su etapa en Héroes del Silencio. Musicalmente también fue el inicio de una carrera en solitario completamente apartada de lo que había sido la aventura del grupo y el único nexo de unión que existía entre estas dos etapas profesionales era el peculiar registro vocal de Bunbury.

El álbum fue acogido con sentimientos contradictorios; la mayor parte de sus fans de la época de Héroes no parecían muy convencidos de este paso adelante y parte de los críticos recelaban de sus nuevas propuestas precisamente por su pasado en la banda. Pero el disco fue abriéndose camino y preparando además la llegada de Pequeño, su siguiente registro de larga duración que apareció en el mercado en 1999.

Si Radical Sonora fue el punto de inflexión, Pequeño significó el despegue definitivo del artista en busca de su propia identidad musical. Enrique produjo el disco personalmente, se rodeó de de una magnífica banda, en la que participó de nuevo Phil Manzanera, y tomó las riendas del proyecto. Musicalmente el resultado fue óptimo, con sonidos cada vez más personales, e incluso la portada del disco, en forma de tríptico, convertía el producto en un álbum original.

Para entonces crecía la confianza de público y medios especializados en la nueva figura de Enrique Bunbury y su credibilidad y popularidad fue en aumento, al igual que las ventas. Se extrajeron varios singles, que al final conformaron una extraordinaria edición limitada en formato de caja, con todos los sencillos y temas adicionales, que incluían versiones de The Beatles, Leonard Cohen o Manuel Alejandro, por citar algunas.

El éxito de Pequeño le condujo a América y, concretamente, los conciertos ofrecidos en abril de 2000 en México D.F. fueron grabados para su posterior edición. Ese mismo año 2000, el resultado de estas grabaciones en directo se editó bajo el título de Pequeño cabaret ambulante. Con una banda de nueve músicos, el aragonés desgranó los mejores momentos de Radical Sonora y Pequeño, en catorce tomas.

Con estos lanzamientos, Enrique Bunbury entró en el siglo veintiuno con la certeza de haber conquistado, al menos, el respeto de los medios y el cariño de un buen número de seguidores. Continuó puliendo y madurando su carrera en solitario hasta alcanzar el punto más álgido con la edición de un nuevo álbum, Flamingos, que apareció en el mercado en el año 2002. El lanzamiento de "Lady blue" como sencillo de adelanto resultó ser una perfecta carta de presentación para el trabajo más completo del autor, que sacó adelante acompañado de su banda de siempre, pero con apariciones estelares de grandes músicos como Jaime Urrutia (ex Gabinete Caligari), Quimi Portet (ex El Último de la Fila), Kepa Junquera o Adriá Puntí.


Portada de Flamingos (2002)

Si en todas las presentaciones de sus trabajos Bunbury había sido muy exigente con la estética, Flamingos fue incluso un álbum más cuidado, con una impresionante portada desplegable en forma de cruz. El disco rezuma madurez en sus quince cortes, con un Bunbury encuadrado en la primera división de la música nacional. Tras la aparición del disco, el zaragozano puso en marcha una nueva y exitosa gira de actuaciones por España y América, al tiempo que comenzó a preparar los temas de un nuevo álbum, Bizarros, del que ofreció un adelanto en el concierto que ofreció en su Zaragoza natal durante las fiestas del Pilar.

Además de sus trabajos como solista y de la conocidísima etapa en Héroes del Silencio, Enrique Bunbury había participado previamente en otros proyectos musicales. Formó parte de diversos grupos de Zaragoza como Apocalipsis (como guitarra) en 1980, Rebel Wlatz (batería y cantante), Proceso Entrópico (bajo y voz), Zumo de Vidrio (bajo), La Censura de los Cuentos (bajo y voz), Tres Años de Pena (vocalista) y Niños de Brasil (guitarra); grupo previo a la constitución de Héroes, con los que trabajó entre 1986 y 1987. Además, en su faceta como productor, Bunbury colaboró en los dos primeros discos de Las Novias, en el álbum colectivo Zaragoza Vive (1995), en El imperio de los sentidos de Los Niños de Brasil (1996) o en Lo quiero oír de tu boca, álbum editado por la cantante Amaral (1996).

En 2004 publicó Viaje a ninguna parte, según sus propias palabras, un homenaje a la figura del rockero errante que ha elegido ser. Por otro lado, en septiembre de ese mismo año participó en el proyecto Leopoldo María Panero, un cuidado disco-libro en el que los cantantes Carlos Ann y el propio Bunbury se unen a los escritores José María Ponce y Bruno Galindo para cantar y recitar los atormentados versos del poeta Leopoldo Panero.

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