Nemesio Canales

(Nemesio Rosario Canales Rivera; Jayuya, 1878 - Nueva York, 1923) Abogado, ensayista y literato puertorriqueño que defendió activamente los derechos de la mujer en Puerto Rico y desarrolló una valiosa actividad periodística y literaria.

Nacido en el Barrio Coabey de Jayuya, realizó sus estudios superiores en el Liceo de Mayagüez. Se trasladó a España y comenzó estudios de Medicina en la Universidad de Zaragoza. Tras abandonarlos regresó a Puerto Rico justamente para el tiempo de la Guerra Hispanoamericana. En 1903 se licenció en derecho por la Universidad de Baltimore, graduándose con altos honores.

A su regreso a Puerto Rico se estableció en Ponce el 20 de junio de 1902, donde ejercería su profesión hasta 1915. Durante este tiempo su vida transcurrió dentro de una triple función, aparte de sus deberes familiares: su trabajo como abogado, su participación en la política y sus colaboraciones periodísticas. Aunque llegó a ser uno de los criminalistas más famosos, sufrió una decepción judicial que le obligó a equilibrar su balanza legal hacia las tareas de civilista y notarial.

En las elecciones del 4 de noviembre de 1908 fue elegido delegado a la Cámara por el distrito de Arecibo. Era miembro del partido Unión de Puerto Rico, a cuya junta central perteneció. En la legislatura presentó un proyecto de ley que concedía el derecho a voto de la mujer en Puerto Rico. El 21 de enero de 1909 presentó ante la Cámara de Delegados el proyecto de ley para la emancipación legal de la mujer. Tras su debida aprobación, entró en vigor el 1 de julio de 1909. Las iniciativas legislativas de Nemesio Canales supusieron, en definitiva, el establecimiento del sufragio femenino en Puerto Rico y el reconocimiento de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.

El 2 de mayo de 1911 comenzó a redactar una columna en el periódico El Día (en Ponce) conocida como Paliques, iniciando así su proyección literaria. Esta columna fue particularmente sobresaliente en las exposiciones de los temas de su época, en los cuales denota su comprensión de la naturaleza humana, salpicada de un humor fino. Los artículos en cuestión tienen tanta vigencia en su época como en la actualidad.

Nemesio R. Canales colaboró además en otras publicaciones de Puerto Rico. Fundó junto a Luis Lloréns Torres la Revista de las Antillas en marzo de 1913 y posteriormente la revista menusal Idearium, en agosto de 1918, y el semanario Juan Bobo, el 9 de junio de 1915. Se trasladó luego a San Juan a colaborar en el bufete de Miguel Guerra Mondragón y Luis Lloréns Torres, de 1915 a 1918.

Desde el 29 de junio de 1918 al 31 de agosto de 1921 vivió en Caracas, Panamá y Buenos Aires. Colaboró durante esta época con varias publicaciones en donde dejó entrever su genio literario, como El Diario de Panamá, Cuasimodo (Argentina), y La revista de la Juventud. En 1922 fue designado Procurador General Auxiliar de Puerto Rico y en ese mismo año ocupó la dirección de la revista La Semana.

Falleció en alta mar el 14 de septiembre de 1923, mientras se dirigía hacia la ciudad de Nueva York en calidad de asesor legal en una comisión legislativa puertorriqueña. El verdadero propósito del viaje (ideado por sus amigos en el Gobierno, especialmente en la Legislatura), era que especialistas médicos le atendiesen, pues su salud estaba altamente deteriorada. El 25 de septiembre de 1923 se estrenó en San Juan, como homenaje póstumo, su comedia El héroe galopante. Al día siguiente llegó a Puerto Rico el féretro, siendo acompañado hasta el cementerio de la Capital por una muchedumbre en duelo. La Plaza de Recreo de Jayuya, su pueblo natal, ostenta el nombre de este insigne letrado y legislador.

Obras de Nemesio R. Canales

Los Paliques (1913) son sin duda la obra más recordada de Nemesio R. Canales. Desde 1811, el autor había ido cobrando notoriedad con la columna periodística semanal titulada "Paliques", que publicó el rotativo El Día, y en la que desarrolló su fina ironía al tratar de los temas de su época y su país. En 1913 los artículos se recopilaron en el libro del mismo nombre, que acabaría siendo una obra de referencia dentro de las letras puertorriqueñas.

Otras de sus obras destacadas fueron la comedia El héroe galopante (1935), las novelas Mi voluntad se ha muerto (1921), Hacia un lejano sol (1921) y Feliz pareja, y el ensayo de crítica literaria La leyenda benaventina (1922). Este último libro recoge la colección de artículos críticos sobre la obra de Jacinto Benavente que bajo este mismo título había escrito y publicado en Cuasimodo, en Panamá.

Algunas muestras de su creación lírica figuran en las antologías Parnaso portorriqueño, de Enrique Torres Rivera (1920), en el Parnaso antillano, de Osvaldo Bazil, en la Antología completa de poetas puertorriqueños, de Carlos N. Carreras (1922), en la Antología de la poesía puertorriqueña, de Eugenio Fernández Méndez (1968) y en infinidad de colecciones poéticas publicadas tanto en Puerto Rico como en el resto de Hispanoamérica.

Del pensamiento de Canales en relación a los derechos civiles tenemos una ilustrativa muestra en las palabras dirigidas a Manuel Zeno Gandía en ocasión de un artículo del médico puertorriqueño publicado en La Correspondencia, el 16 de enero de 1909. Canales terminaba sus apreciaciones con este comentario: "La historia es atroz, querido doctor, pero enseña mucho. Enseña que, para poner en vergonzosa fuga un millón de derechos, basta un simple relincho del caballo de Atila..."