José Carreras

(Barcelona, 1946) Tenor español. Nacido en una familia modesta (su madre tenía una peluquería y su padre era cabo de la Guardia Urbana), desde su infancia mostró una clara vocación hacia el canto. A la edad de siete años ingresó en el Conservatorio Superior Municipal, donde estudió solfeo, piano y canto con doña Magda Pruneda, profesora del Orfeón Graciense. Desde esa época empezó a cantar todo lo que escuchaba, desde fragmentos de zarzuela y de ópera hasta canciones de moda; su abuelo Salvador, gran aficionado a la música, le enseñaba lo que él mismo se sabía.


José Carreras

Su primera actuación fue en Radio Barcelona, a la edad de siete años. También siendo niño debutó en el Gran Teatro del Liceo haciendo de niño soprano en el papel de Trujamán en El retablo de maese Pedro, de Falla, dirigido por José Iturbi, con Manuel Ausensi como Don Quijote. Mientras recibía clases de música, estudió el bachillerato en el Instituto Montserrat; tenía la idea de continuar estudios en la facultad de química, pero cuando asistió a la proyección de la película El gran Carusso, en un cine del barrio, quedó tan impresionado que sólo quiso a partir de entonces estudiar para ser cantante. La primera ópera a la que asistió, desde el quinto piso del Liceo y acompañado por su padre, fue Aida, con Renata Tebaldi y Umberto Borso.

A los diecisiete años comenzó seriamente sus estudios de canto, y realizó grandes progresos durante cuatro años; sin embargo, seguía paralelamente con los estudios de química, y además trabajaba en un laboratorio de cosmética. Pero el canto era lo más importante para él. Consiguió que le escuchara don Juan Antonio Pamias, empresario del Liceo, quien quedó maravillado con su voz y le ofreció en 1970 un papelito corto, el de Flavio en la ópera Norma, que cantaron Montserrat Caballé, Fiorenza Cosotto y Bruno Prevedi; después interpretó a Ismaele en Nabucco, junto a Cornell MacNell y Bonaldo Giaotti.

En 1970 triunfó en Madrid con el Requiem de Verdi. Montserrat Caballé valoró inmediatamente su voz y podría decirse que "lo descubrió", aceptándolo para cantar a su lado, en el Liceo, el Gennaro de Lucrezia Borgia cuando sólo contaba veinticuatro años. Carreras pasaba así de comprimario a primer tenor. Obtuvo un triunfo importante. Al año siguiente ganó en Busetto el primer premio en el Concurso Internacional de Voces Verdianas, lo que le abrió las puertas del Teatro Regio de Parma, interpretando su primera Boheme. A continuación se presentó en el Royal Festival Hall de Londres con Maria Estuarda, junto a Caballé; y, después de cantar una magnífica Adriana Lecouvreur juntos en el Liceo, en 1972, se convirtió en un tenor cotizado.

A partir de esta fecha, tras su debut en Nueva York, inició una ascendente carrera internacional, entrando en el círculo de los grandes intérpretes. En el New York City Opera debutó cantando Madame Butterfly; estuvo en este teatro dos temporadas seguidas. En el Covent Garden de Londres se inició con La Traviata en 1974; en la Staatsoper de Viena cantó Rigoletto en 1974; en la Scala de Milán representó Un ballo in maschera en 1975; en el Metropolitan de Nueva York se presentó con Tosca y Rigoletto, en 1975; en Salzburgo actuó bajo la batuta de Herbert von Karajan, con Don Carlo y el Requiem de Verdi; von Karajan lo convirtió en su tenor favorito a partir de entonces; en Munich cantó Tosca sustituyendo a Corelli, y posteriormente fue cosechando grandes triunfos en Barcelona, Madrid, Valencia, Buenos Aires, Berlín y San Francisco, entre otras, con Andrea Chener, La forza del destino, L'elixir d'amore, Carmen, I pagliacci, Turandot, Romero et Juliette y Luisa Miller.

Sus actividades artísticas se vieron bruscamente interrumpidas en 1987; tuvo que abandonar el rodaje de una versión cinematográfica de La Bohême al detectársele la grave enfermedad que le mantuvo apartado de los escenarios. En París se le diagnosticó una hemopatía aguda y fue posteriormente hospitalizado en el Clínico de Barcelona. A causa de una leucemia linfoblástica, tuvo que ser sometido a un autotrasplante de médula ósea, que le fue efectuado con éxito en el Centro Hutchinson de Seattle (Estados Unidos). La convalecencia fue lenta pero Carreras se recuperó felizmente, gracias en parte a su carácter y tesón, y lo celebró con un concierto en Barcelona ante el Arco del Triunfo. Reapareció en julio de 1988 y en 1989 estrenó la ópera Cristóbal Colón, de Leonardo Balada.

En los conciertos de 1990 y 1994, denominados Los tres tenores, la conjunción de Carreras, Domingo y Pavarotti cantando clásicos de ópera, jazz, musicales y música popular, demostró ser un espectáculo muy atractivo para millones de espectadores. Estas colaboraciones en conciertos con Luciano Pavarotti y Plácido Domingo le han otorgado fama internacional y un puesto entre los tenores más importantes de su generación. Carreras es un tenor lírico de notable personalidad. Ha participado en la película Romanza final (1986) dando vida al tenor navarro Gayarre. En 1991 compartió con otros cantantes líricos españoles el premio Príncipe de Asturias de las Artes.

Tras siete años de ausencia en el escenario del Teatro Liceo barcelonés, regresó en la temporada 2000 al coliseo lírico de la Ciudad Condal con la ópera Sly y, un año después, puso en escena Sansón y Dalila de Camille Saint-Saëns. En 2002 ofreció junto a Lluís Llach el recital Junts, una experiencia inédita en la que el tenor y el cantautor compartieron el escenario del Palau Sant Jordi de Barcelona para interpretar juntos algunos de los temas más populares de Llach.