Antoni Clavé

(Barcelona, 1913 - Saint Tropez, 2005) Pintor y escultor español. Discípulo del escultor Ángel Ferrant y del pintor José Mongrell, se inició en la pintura en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona y su incursión en el ámbito profesional se produjo a través del cartelismo, fundamentalmente el cinematográfico. Afiliado en el Ejército Republicano durante la Guerra Civil española, en enero de 1939 se exilió a Francia, donde pasó un tiempo en un campo de refugiados. Prosiguió sus actividades pictóricas conformando, junto con un grupo de pintores españoles, la denominada Escuela de París.

En 1941 montó su primer estudio de Montparnasse. Su estabilidad afectiva y el nacimiento de su hijo dieron origen a una serie de cuadros de carácter íntimo, algunos de ellos tendentes a la abstracción. No tardó en realizar pinturas de marcado carácter expresionista e incluso cubista, en los que trató de manera sistemática y especial la técnica del collage, de la que derivaron posteriormente los assemblages.

Expuso por primera vez en París en 1949; desde entonces su nombre aparece en los salones parisienses de Otoño y de la Sociedad General de Bellas Artes, y también en Roma, Estocolmo, Ginebra, Copenhague, Londres y Niza. La culminación de su reconocimiento como pintor de renombre se dio en 1978, cuando el Museo de Arte Moderno de la Villa de París le dedicó una gran retrospectiva que incluía pintura, collage y grandes tapices de 1958 a 1979.

Clavé se adentró además en el campo de la escultura desde joven, de la mano de Ferrant. Algunas piezas parten de objetos encontrados y recontextualizados (influencia de Miró); en otras ocasiones confecciona cajas, armarios y relicarios, sobre todo en madera, a base de piezas ensambladas y policromadas que mantienen al mismo tiempo la ambiguedad de lo escultórico y lo pictórico. Dentro de este terreno sobresalen los pequeños bronces, donde se hace patente la secuela de las milenarias esculturillas de tradición mediterránea que tienen como protagonista el símbolo de la fertilidad, representado en las diosas madres, a quienes el artista barcelonés convierte en nodrizas o reinas.

Su estilo se sitúa entre el expresionismo y el simbolismo; en su pintura son notables la invención y la calidad dibujísticas, así como la exuberancia de su colorido y la rica textura de los materiales, características también aplicables a su obra escultórica. En 1989 presentó una exposición retrospectiva de sus esculturas en el Palau de la Virreina de Barcelona, que incluía las obras realizadas desde 1939 hasta 1986. Un año más tarde, en 1990, inauguró una muestra antológica con toda su pintura en el Palau Robert de Barcelona, organizada por la Generalitat de Cataluña. Y en abril de 1999 inauguró una exposición en el Centro Cultural del Conde Duque de Madrid, centrada principalmente en la producción pictórica de los tres primeros lustros.