Léo Delibes

(Saint-Germain-du-Val, Francia, 1836 - París, 1891) Compositor francés. Aunque carece del genio de Bizet o la inspiración de Gounod, la música de Delibes ocupa un puesto de privilegio en el repertorio lírico galo. Formado en el Conservatorio de París, donde tuvo como maestro a Charles Adam, se dio a conocer como compositor de operetas, la primera de las cuales fue Dos céntimos de carbón, estrenada con éxito en 1856. Le siguieron títulos como Seis señoritas casaderas (1856), La tortilla a la Follembuche (1859) y Mi amigo Pierrot (1862), partituras en las que el músico hacía gala de una inventiva y un desenfado poco comunes. Su consagración, empero, hubo de esperar hasta el estreno en 1870 de su ballet Coppélia, que aún hoy sigue siendo uno de los más populares del repertorio. Su éxito se repitió en 1876 con Sylvia. En 1883, la Opéra Comique de París representó su ópera más ambiciosa y lograda, Lakmé, exótica historia de amor ambientada en la India que le procuró un éxito resonante.


Léo Delibes

Agradable y afortunado autor de óperas, operetas y ballets, Léo Delibes estudió en el Conservatorio de la capital francesa con Le Couppey, Benoist, Bazin y Adam. En 1853 fue nombrado maestro de clavicordio del Théâtre-Lyrique; al mismo tiempo ocupó el cargo de organista en la iglesia de Saint Pierre, de Chaillot. Luego fue acompañante y segundo maestro de los coros de la Opéra (1863-72) y organista del templo de St. Jean y St. François (1862-71). En 1881 se le nombró profesor de composición del Conservatorio parisiense, y en 1884 ingresó en la Academia de Francia.

Entre sus numerosas obras (escritas para el Théátre-Lyrique, el Folies-Nouvelles, el Bouffes-Parisiens, el Variétés, la Opéra y la Opéra Comique), destaca por su mayor celebridad el brillante ballet Coppélia, ofrecido por vez primera en la Opéra el 25 de mayo de 1870 y todavía hoy objeto de frecuentes representaciones. Basado en un cuento de E. T. A. Hoffmann, este ballet en tres actos narra cómo un joven alocado, Franz, se siente atraído por una autómata maravillosa, Coppélia, y cómo Swanilda, la prometida de Franz, consigue recuperar su afecto al demostrarle que Coppélia es, en realidad, una muñeca mecánica.

La historia tiene un trasfondo filosófico que se resume en la lucha entre lo vivo y lo inerte, entre lo bello y lo siniestro, con la victoria final de lo real (Swanilda) sobre lo irreal (Coppélia). La música de Delibes se reveló aquí danzarina, pintoresca, ingeniosa, espiritual y llena de colorido. Al situar la acción en la Europa central, los libretistas brindaron al músico la ocasión de abordar temas exóticos, sobre todo eslavos y húngaros. Números como la brillante Mazurca o el Vals de Swanilda han alcanzado una merecida celebridad como piezas de concierto.

Del resto de sus obras sobresale la ópera en tres actos Lakmé, según libreto de Edmond Gondinet y Philippe Gille. Estrenada en la Opéra Comique de París el 14 de abril de 1883, es la única ópera de Léo Delibes que aún se recuerda y, a veces, se ejecuta. La acción ocurre en las Indias inglesas, donde Gérald, un joven oficial, ha de casarse con Miss Ellen. El azar quiere que un día conozca a la bella y encantadora Lakmé, hija de un brahmán, y se enamore de ella. Pero el padre de Lakmé, Nilacantha, es un sacerdote fanático que, en cuanto se entera de que Gérald ha osado profanar el jardín donde se halla su hija, jura vengarse. Nilacantha ordena a Lakmé que le siga a través de la ciudad, y, disfrazado de monje mendicante, obliga a su hija a entonar canciones para atraer la atención de Gérald, y de este modo encontrarle.

El padre consigue su propósito: el joven oficial se da a conocer y una puñalada le hace caer gravemente herido. Lakmé le cuida a escondidas y consigue curarlo, y ambos deciden unirse para siempre y huir. Pero cuando Lakmé prepara la boda según el rito de Brahma, se oye en la lejanía una marcha militar: es el regimiento de Gérald que se dispone a reprimir una rebelión de los indios. El sentido del deber supera el amor de Gérald, que quiere abandonar a Lakmé para unirse con los suyos. La bella india no sabe resistir este golpe: se envenena con el jugo de una hoja mortal y muere entre los brazos de su amado. La aparente facilidad y frescura de sus melodías y la delicadeza de sus tonos y colores fueron las claves del arrollador éxito que tuvo en Europa esta obra, que sobresale ente la producción operística francesa de finales del XIX por su refinamiento artístico y su gusto romántico.