Marta Domínguez

(Palencia, 1975) Atleta española. Segundo fruto del matrimonio formado por el metalúrgico Agustín Domínguez y por el ama de casa Francisca Azpeleta, dedicada por completo a sus cuatro hijos (Noelia, Marta, Nuria y Agustín), Marta Domínguez Azpeleta nació en Palencia el 3 de noviembre de 1975, en el seno de una familia numerosa que funciona como un clan compacto.

Su madre, Francisca, conocida en el barrio como la señora Paquita, tiene ocho hermanos y, cuando se reúnen por motivos familiares, se juntan más de cuarenta personas. Marta es ahora la estrella del grupo, la más mimada y admirada.

Antes de dedicarse al atletismo, Marta practicó con entusiasmo otros deportes. De niña jugaba con los niños al fútbol junto con su hermana Noelia y una compañera de colegio. Además, retaba a sus compañeros con la peonza y las chapas.


Marta Domínguez

Cierto día convocó a unos amigos para jugar al fútbol, pero le respondieron que les era imposible porque debían entrenar para correr. Ella se apuntó, y así empezó a practicar el atletismo. Aquel ambiente la fascinó, más si se tiene en cuenta que el entrenador del grupo era un tío suyo. Tenía apenas nueve años.

Un año después se integraría en su formación el técnico que forjaría su carrera deportiva: Mariano Díez, quien vio claro desde el principio que Marta, por su constitución física (de estatura baja, con 1,63 m, compacta, 53 kilos, y resistente), debía dedicarse a las pruebas de fondo, pues su participación en salto de longitud, en vallas y en lanzamiento de peso mientras militó en las categorías infantiles apenas le dio títulos.

Primeras pruebas y triunfos

Como infantil, en 1984, ganó el cross Premio Nutrexpa sobre 2.000 metros, y, un año después, obtuvo la victoria en el cross de Venta Baños, localidad palentina a la que Marta está vinculada desde niña, hasta el punto que el pabellón de deportes de esta villa de 6.000 habitantes situada en el sur de la provincia lleva su nombre. Allí se le han tributado sendos homenajes tras sus dos sonados triunfos internacionales.

Su historial como atleta corredora viene de lejos, desde que cumplió los catorce años. En cada categoría ha sido la mejor de España, desde que a esa edad se proclamara campeona nacional cadete de 3.000 metros, lo que, además, le sirvió para que la Federación Española le concediera su primera beca, 225.000 pesetas.

Como júnior fue campeona de Europa de los 1.500 metros en 1993. Un año después, en 1994, se adjudicó la medalla de plata en el Campeonato del Mundo júnior, en la misma distancia. Aun así, se percató de que aquella distancia no era la idónea para imponer una hegemonía porque le faltaba la punta de velocidad necesaria para superar a sus rivales en la recta final. Por ello, en 1995 se pasó al fondo: los 3.000 y los 5.000 metros.

En 1996 ganó la medalla de bronce de los 3.000 metros en el Campeonato de Europa, cuando ya era campeona de España en todas las distancias que van de los 1.500 hasta los 5.000 metros. En 1997 obtuvo la medalla de bronce en el Campeonato de Europa en pista cubierta, en la que a la sazón se convirtió en su distancia favorita, los 3.000 metros.

Los mayores éxitos

Pero su consagración en las competiciones internacionales debía producirse en carreras al aire libre. La consiguió en el Campeonato de Europa de Budapest’98, donde obtuvo la medalla de bronce en los 5.000 metros, con un crono de 15 minutos 10,54 segundos. En 1999 consiguió su tercera medalla de bronce en los 3.000 metros en un Campeonato de Europa indoor o pista cubierta.

En los Juegos Olímpicos de 2000, celebrados en Sydney, adonde acudió pletórica de forma tras conseguir la medalla de oro con el equipo español de primera división de los 3.000 metros en el Campeonato de Europa por naciones, un monumental catarro, pocos días antes de la competición, le impidió conseguir su sueño de ser la primera atleta española en formar parte de un podio olímpico. Pero no se desanimó. En el Campeonato del Mundo de Edmonton, en 2001, obtuvo la medalla de plata en 5.000 metros y superó a atletas con gran historial, sobre todo a la rumana Gabriela Szabo, dueña del mediofondo desde hacía cinco años.

En 2002 fue elegida, junto con el lanzador leonés Manuel Martínez en categoría masculina, la mejor atleta española de 2001 en la VII Gala del Atletismo Nacional, celebrada el 7 de marzo. Marta había consolidado su posición entre la élite mundial al ganar la medalla de oro de los 3.000 metros en el Campeonato de Europa en pista cubierta celebrado en Viena, con un registro de 8 minutos 53,87 segundos. En los Europeos al aire libre, celebrados en Munich en agosto de 2002, se hizo con la medalla de oro en la prueba de los 5.000 metros.

Es recordwoman de España de 1.500 metros y de 2.000 metros en pista cubierta, con unos registros de 4 minutos 7,69 segundos y 5 minutos 49,55 segundos, respectivamente. Además, ostenta el récord nacional de 3.000 metros al aire libre, con un registro de 8 minutos 28,80 segundos.

La vida cotidiana de una campeona

Su única manía es correr con una cinta rosa que cuando aún era una adolescente le regaló uno de sus ocho tíos. Y su hobby es poder hacer la siesta cada día, «para perder la noción del tiempo y reponer fuerzas después del duro entrenamiento de la mañana». Su ídolo ha sido la argelina Hassiba Bulmerka, campeona de 1.500 metros en Barcelona’92, «porque me impresionó su entereza para luchar por los derechos de la mujer en los países islámicos». En el fútbol, deporte que le sigue apasionando, tiene dos ídolos, el Real Madrid y el ex futbolista holandés Johan Cruyff.

Entrena unas dos horas por la mañana y tres por la tarde, seis días a la semana. Es muy alegre y divertida. Le gusta llamar la atención, por lo que un día se tiñe el cabello de azul y otro de amarillo o rojo. Es muy religiosa. Practicante católica. No en vano es cofrade en Palencia y dirige sus plegarias al Cristo de la Misericordia: «Siempre voy a pedirle, cuando hay programada una carrera, cuando necesito de sus favores...», afirma con frecuencia.

De niña le gustaron las matemáticas y la química y soñaba con ser policía como su abuelo materno («pero de Nueva York», recalca). Incluso se presentó a las oposiciones para ser policía de su ciudad natal, pero su escasa estatura fue un impedimento insalvable. Finalmente, se licenció en educación física y tiene el título de maestra, profesión a la que piensa dedicarse tras dar fin a su carrera como atleta y una vez haya encontrado al hombre de su vida.

Marta ha seguido la tradición de los grandes fondistas castellanos, como el carismático Mariano Haro, palentino como ella, y como mujer ha superado a atletas como Mayte Zúñiga, María Vasco o la estadounidense nacionalizada española Sandra Myers, quienes, tras la primera participación de una atleta española en una gran competición mundial, la de Carmen Valero en los Juegos Olímpicos de Montreal’76, marcaron una época en el atletismo femenino nacional.