Carlos Droguett

(Santiago, 1912 - Lausanne, 1992) Narrador y ensayista chileno, al que corresponde situar entre los escritores de la Generación de 1942, en la que se agruparon autores de muy diversas tendencias, pero marcados todos ellos por una clara vinculación entre experiencia biográfica y creación.

Tras sus estudios secundarios en el Colegio de San Agustín, inició en la Universidad de Chile las carreras de derecho y filología inglesa, sin llegar a concluir ninguna de las dos. Sin recursos patrimoniales de ningún tipo, trabajó sucesivamente como corrector de pruebas editoriales, funcionario en los Ferrocarriles del Estado y periodista (reportero y luego redactor), con un estilo de vida muy personal y un espíritu fuertemente crítico en todos ellos.


Carlos Droguett

Su obra fue también muy variada pero de una notable unidad temática y de estilo. La violencia, el amor y la muerte se convirtieron en los tres ángulos sobre los que trazó el conjunto de sus novelas, con una voz que algunos críticos han calificado por su intensidad de expresionista. Su primera contribución al género novelístico, Sesenta muertos en la escalera, apareció en 1953 y obtuvo el premio Ciudad Nascimento.

Después llegó Eloy (1957), en la que narró la historia de un bandolero cercado por la policía, y que le valió dos distinciones: el Premio Municipal de Santiago y el premio Nadal; 100 gotas de sangre y 200 de sudor, novela histórica de 1961; Patas de perro (1965), Supay el cristiano (1967), El compadre (1967), El hombre que había olvidado (1968) y Todas las muertes (1971), que consiguió el premio Alfaguara.

Escribió además libros de relatos como Los mejores cuentos de Carlos Droguett (1968), Premio Municipal de Santiago, y El cementerio de los elefantes (1971), y publicó asimismo una selección de crónicas, Escrito en el aire (1972) y ensayos como Materiales de construcción (1980). Su obra ha sido traducida a varios idiomas, sobre todo a partir de su estancia en Europa.

En 1970 recibió el Premio Nacional de Literatura; en sus conclusiones, el jurado acertó al señalar que su narrativa representó una renovación no sólo técnica y argumental, sino también expresiva, que iba más allá de las fronteras de su país. Un año después salió de Chile, en un autoexilio que se prolongó más de veinte años, hasta que regresó, muy poco antes de su muerte.