Javier Fesser

(Javier Fesser Pérez de Petinto; Madrid, 1964) Cineasta español. Tras rodar dos estimables comedias, ganó notoriedad con el drama Camino (2008), filme controvertido por su visión del fanatismo religioso que mereció en 2009 seis premios Goya.

Nacido en el seno de una familia con inquietudes artísticas, Javier Fesser se matriculó en ingeniería naval; cambió luego sus estudios por los de ciencias de la comunicación en la Universidad Complutense de Madrid, si bien tampoco llegaría a licenciarse. En 1986 creó Línea Films, empresa dedicada a la realización de spots publicitarios, desde la que desarrolló campañas para marcas como Telefónica o BMW. En 1992 fundó, con Luis Manso, la productora Películas Pendelton, con la idea de alternar la producción publicitaria con la cinematográfica.


Javier Fesser

A la par que se sucedían las campañas para la televisión, Fesser inició su singladura en el cine con la dirección de cortometrajes. Su debut no pudo ser más alentador: su primer corto, Aquel ritmillo (1994), en el que ya se aprecia el universo onírico que caracterizaría sus producciones futuras, supuso su primer gran éxito, además de su primer trabajo con uno de sus actores fetiche, Luis Ciges. Aquel ritmillo obtuvo el premio Goya al mejor corto de ficción en 1995, así como los premios al mejor cortometraje en el Festival de Cine Cómico de Peñíscola (Castellón) y de la audiencia en el Festival de Cine Europeo de Angers (Francia). A este primer corto le seguiría poco después El secdleto de la tlompeta (1995), un desconcertante laberinto narrativo con el que Fesser corroboró su talento para la dirección y que fue premiado en Clermont-Ferrand (Francia) y en Regensburg (Alemania).

En 1998 Fesser presentó su primer largometraje, El milagro de P. Tinto, un desternillante filme surrealista con guión del propio Fesser y de su hermano Guillermo (miembro del grupo de humor Gomaespuma). La película, protagonizada por Luis Ciges, fue uno de los éxitos de taquilla de la temporada, con más de 1,3 millones de espectadores, y lo dio a conocer entre el gran público. Obtuvo el premio Goya a los mejores efectos especiales y fue una de las nominadas por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas en la categoría de mejor dirección novel.

En los albores del nuevo siglo, Fesser creó el festival Notodofilmfest, certamen de cortometrajes que se publican en Internet y que en 2009 llegaba a su octava edición. Firmó el cortometraje La sorpresita y la serie de catorce capítulos para la red Javi y Lucy; estrenada en diciembre de 2000, superó los dos millones de descargas. Pronto se embarcó en el que sería su segundo filme, La gran aventura de Mortadelo y Filemón (2003), una adaptación -también con su hermano Guillermo- de los populares personajes de cómic creados por Francisco Ibáñez. Avalado por su ópera prima y por la popularidad de las tiras de Ibáñez, el éxito no se hizo esperar, y el filme se convirtió en uno de los más taquilleros de la historia del cine español, con 5,5 millones de espectadores. Obtuvo además cinco premios Goya (mejor montaje, mejor dirección artística, mejor dirección de producción, mejores efectos especiales y mejor maquillaje y peluquería).

Tras este fulgurante éxito, Fesser cambió de tercio para emprender un proyecto solidario. Firmó, con Chus Gutiérrez, Patricia Ferreira, Pere Joan Ventura y Javier Corcuera, el documental colectivo En el mundo a cada rato, cinco historias que abordaban las cinco prioridades de Unicef. El resultado de su aportación fue Binta y la gran idea (2004), un corto rodado en varias localidades a orillas del Casamance, en el sur de Senegal, que incidía en la necesidad de educar a las niñas. En Senegal, además, recopilaría material para otra producción, Cero siete (2005), una visión particular sobre Don Quijote realizada por encargo del proyecto Ingenio 400. Binta y la gran idea recibió los elogios de la crítica y fue candidata al Oscar al mejor cortometraje en la edición de 2007.

En 2005 Fesser dirigió también el cortometraje La cabina y publicó la novela corta Tres días en el Valle. Mi experiencia benedictina. Al año siguiente fue el guionista de Cándida, película con la que debutó en el cine su hermano Guillermo. Después de los éxitos comerciales que supusieron sus dos primeros largometrajes, Javier Fesser decidió dar un giro radical a su trayectoria cinematográfica y emprendió el que hasta ahora ha sido su proyecto más ambicioso: Camino.


Camino (2008)

El director (en esta ocasión también guionista, productor y montador) abordaba en este filme el caso de una niña enferma de cáncer cuya madre, militante del Opus Dei, trata de hacerle ver que su enfermedad es una bendición de Dios. Inspirada en el caso real de Alexia González-Barros (y también en otros, como habría de encargarse de aclarar más tarde), la película se presentó en la sección oficial del Festival de San Sebastián, donde fue ampliamente respaldada por la crítica. Se estrenó el 17 de octubre de 2008 y suscitó una ardiente polémica cuando la Oficina de Información del Opus Dei en España acusó al director de "deformar" la realidad y de ofrecer una radiografía "falsa y manipulada" de la institución. Asimismo, la familia de la menor mostró públicamente su desacuerdo con el desarrollo del filme, y pidió a Fesser que aclarase explícitamente que la niña no murió como cuenta la película (con aplausos y un cura desabrido dando voces).

Lo cierto es que el director hubo de emitir un comunicado en el que recordaba que la cinta era una ficción y que los hechos reales en los que se inspiraba "pertenecen a varios casos" y no sólo al de Alexia. "Camino -dijo- pretende ser una historia objetiva, sin prejuicios ni estereotipos." Pese a la polémica suscitada y a no partir como favorita, Camino fue la gran triunfadora de los premios Goya 2009, que otorga la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, al obtener seis de los siete galardones a los que estaba nominada: mejor película, dirección, actriz protagonista (Carme Elías), actor de reparto (Jordi Dauder), actriz revelación (Nerea Camacho), guión original y efectos especiales. Previamente había ya merecido el premio a la mejor película en los XIX premios cinematográficos José María Forqué.