Guillermo Tell

Héroe mítico de la independencia suiza (siglo XIV). Según la tradición, Guillermo Tell era un ballestero, famoso por su puntería, que desafió la autoridad del gobernador Gessler al negarse a saludar a su sombrero, expuesto bajo el tilo de Altdorf. Gessler lo condenó a tener que atravesar con una flecha de su ballesta una manzana puesta sobre la cabeza de su propio hijo, prueba que Guillermo superó con éxito. Encarcelado por Gessler, Guillermo Tell consiguió evadirse y darle muerte. Esta leyenda, que contiene muchos elementos de tradiciones anteriores, hay que entenderla dentro del contexto de la lucha que los cantones suizos llevaron a cabo contra el Imperio alemán de los Habsburgo, y que terminó con la victoria de los suizos y la independencia del país.


Guillermo Tell

La existencia de este personaje aparece envuelta en una serie de leyendas procedentes de los siglos XV y XVI, en las que resulta difícil discernir lo histórico de lo literario. Según tales leyendas, Guillermo Tell era un habitante del cantón suizo de Uri, que rehusó descubrirse en señal de respeto ante el sombrero instalado en la plaza pública para simbolizar al soberano de la Casa de Habsburgo, el cual, en su intento de formar un bloque territorial continuo desde sus posesiones del alto Rin hasta las del Tirol, se había anexionado recientemente algunos cantones suizos.

El gobernador de la plaza (Gessler) detuvo a Tell y le obligó como castigo a disparar su ballesta contra una manzana colocada en la cabeza de su propio hijo, si quería salvar la vida; la portentosa puntería de Tell le habría permitido acertar en la manzana sin dañar al niño; pero el gobernador, furioso de verse obligado a liberarle, intentó luego ahogar a Tell. Éste consiguió escapar y, según la leyenda, organizó la rebelión contra los Habsburgo.

El mito representa bien la resistencia que surgió entre los campesinos de Uri desde 1278, que llevó a este cantón a confederarse con los de Schwyz y Unterwalden en una Liga Perpetua para impedir que los Habsburgo violaran sus libertades tradicionales (1291). El conflicto degeneró en una rebelión abierta, que se saldó con la victoria de los suizos sobre el duque Leopoldo de Habsburgo en la batalla de Morgarten (1315). Los tres cantones rurales de los Alpes centrales formaron así la Confederación Helvética, a la que posteriormente se fueron añadiendo otros cantones hasta formar la Suiza actual.