Edmund Halley

(Edmund o Edmond Halley; Londres, 1656 - Greenwich, Gran Bretaña, 1742) Astrónomo inglés. Fue el primero en catalogar las estrellas del cielo austral, en su obra Catalogus stellarum australium. En 1682 observó y calculó la órbita del cometa que lleva su nombre, y anunció su regreso para finales de 1758, de acuerdo con una teoría suya que defendía la existencia de cometas de trayectoria elíptica asociados al sistema solar. En la más importante de sus obras, Synopsis astronomiae cometicae (1705), aplicó las leyes del movimiento de Newton a todos los datos disponibles sobre los cometas. Entre otras aportaciones en el campo de la astronomía, demostró la existencia de movimiento propio en las estrellas, lo que reducía la vigencia de las observaciones más antiguas, y estudió la revolución completa de la Luna a lo largo de un período de dieciocho años. Sus Tablas astronómicas, en las que trabajó hasta su fallecimiento, estuvieron vigentes durante muchos años.


Edmund Halley

Colaborador de Newton en sus trabajos sobre la atracción gravitatoria entre los cuerpos, Edmund Halley fue el primer astrónomo en predecir el regreso de los cometas de forma periódica cerca de la Tierra; su apellido dio nombre al más famoso de ellos. De extracción social acomodada, se dedicó desde su juventud a las matemáticas y la astronomía. En 1676 se embarcó rumbo a la isla de Santa Elena, en el Atlántico sur; allí llevaría a cabo la primera catalogación de las estrellas del cielo austral.

Sus trabajos le abrieron las puertas de la sociedad científica inglesa y, con motivo de un proyecto de desarrollo de una teoría sobre la gravitación y el movimiento de los cuerpos astrales, entró en contacto con Isaac Newton. El diálogo y cooperación entre ambos científicos propició la concepción de la célebre ley general de la gravedad, aparecida en el libro Philosophiae naturalis principia mathematica (Principios matemáticos de la filosofía natural, 1687) de Newton, que el propio Halley prologó y apadrinó de cara a los editores de la obra.

Como continuación de sus trabajos sobre astronomía, y aplicando las leyes de Newton, describió las órbitas parabólicas de un total de veinticuatro cometas en su libro Synopsis astronomiae cometicae (Sinopsis de la astronomía de los cometas, 1705), y probó que los cometas que habían sido observados en los años 1531, 1607 y 1682 eran en realidad retornos del mismo cometa. De ese mismo cometa, que posteriormente sería llamado cometa Halley en su honor, predijo que regresaría en el año 1758. Dieciséis años después de la muerte de Edmund Halley, los astrónomos constataron la total exactitud de su predicción.