Lewis Hamilton

(Lewis Carl Hamilton; Tewin, 1985) Piloto británico de Fórmula 1, campeón del mundo en 2008. En el último Gran Premio de 2008, en el circuito brasileño de Interlagos, y en un tramo final muy disputado, logró su primer título mundial, convirtiéndose a sus 23 años en el campeón más joven de la historia de la especialidad. Se desquitaba así de la decepción de la temporada anterior, cuando, pese a partir como gran favorito, acabó perdiendo el título también en la última jornada.


Lewis Hamilton

Hijo de Anthony Hamilton, un emigrante caribeño de la isla de Granada, y de Carmen Lockhart, de nacionalidad británica, su progenitor le puso su segundo nombre (Carl) como homenaje a su gran ídolo, el atleta Carl Lewis. A los doce años se trasladó a Stevenage (Hertfordshire), donde se había asentado su padre con su segunda esposa, Linda, con la que se había casado cuando Lewis tenía sólo dos años. Allí concebiría Linda a Nicholas, aquejado de parálisis cerebral, al que Lewis dedicaría todo su afecto y procuraría que no se perdiera en vivo ninguna de sus competiciones.

Su padre había emigrado tratando de conseguir un futuro mejor para su familia y tuvo que trabajar duro. Empleado en los ferrocarriles públicos, trabajaba más de 12 horas diarias y por la noche, además, frecuentaba escuelas nocturnas para instruirse en diversas materias. A la larga la suerte le sonreiría, aunque nada podría hacerle olvidar la imagen de Lewis empujando la silla de ruedas de su segundo hijo en el paddock. Lewis estudió primaria en la John Henry Newman School, donde aquel niño hiperactivo era víctima habitual de insultos racistas. No se amedrentó y pronto se ganó el respeto de sus compañeros al convertirse en un consumado karateka. Su padre, para apaciguar su temperamento, había ahorrado para comprarle un kart de primera mano. Y, de inmediato, mostró una gran destreza.

Fueron tiempos difíciles, sin embargo. El padre, debido al color de su piel, no encontraba a nadie que quisiera patrocinar a su hijo para que éste pudiera demostrar sus capacidades. Se hartó de recorrer los circuitos sin éxito. Por fin se decidió a inscribirlo como particular en el Campeonato Británico de Karts de 1995. Lewis ganó y su padre se vio obligado a pedir un traje prestado para acudir a la gala de la entrega de premios Autosport, donde recogió el trofeo y le guiñó el ojo el todopoderoso Ron Dennis, el patrón de McLaren-Mercedes.

A Lewis no le pasó desapercibido el gesto y se acercó al magnate para pedirle un autógrafo e intrigarle con una frase a la sazón nada convincente: "Un día correré y ganaré con McLaren". Dennis, con una sonrisa irónica, le entregó una tarjeta de visita con su teléfono y le dijo: "Llámame dentro de nueve años". Sería el inicio de una fulgurante carrera profesional como piloto, pues sólo tres años después fue el propio Dennis quien llamó para reclutar a aquel niño como integrante de su programa de jóvenes promesas, en una época en que la escudería había ganado el Mundial de Fórmula 1 con Mika Hakkinen.

Tras sus éxitos en Karting, Hamilton se convirtió en el niño mimado de Dennis, quien le hizo dar el salto a los monoplazas en 2001, en una de las pruebas en las que empiezan a forjarse los futuros pilotos de Fórmula 1, las Winter Series de la Fórmula Renault. En su debut quedó en quinta posición, frente a pilotos mayores. Su progresión hizo que en 2002 ganara tres pruebas con Manor Motorsport y se subiese al podio final como tercero. Al año siguiente ya consiguió el título con Manor.

Aquella categoría se le hizo pequeña a pesar de su juventud, por lo que en 2004 y 2005 corrió en la F-3 Euroseries, de la que se proclamó campeón en su segunda temporada. Ello le permitió competir en 2006 en la GP2, antesala de la Fórmula 1. Ganó el título con holgura por delante de Nelson Piquet Jr., con quien después coincidiría en la máxima categoría. Aquella sonada victoria en su debut convenció a Dennis para que saltara a la Fórmula 1 con McLaren, con un contrato espectacular para un novato. Y ya en 2007 hubiera podido ser campeón y el primero en ganar el título en su primer año en la especialidad. Pero los problemas que mantuvo a lo largo de la temporada con su compañero de escudería (el bicampeón español Fernando Alonso), sumados a la inexperiencia de Lewis, propiciaron que perdiera el título en el último Gran Premio.

En 2008, ya con Alonso de nuevo en Renault, actuó con mayor prudencia, aunque siguió cometiendo errores garrafales. Pero logró llegar a la última carrera, el Gran Premio de Interlagos (Brasil), con pocos puntos de diferencia sobre el brasileño Felipe Massa. Si Massa ganaba y Hamilton no superaba la sexta posición, el piloto brasileño se proclamaría campeón.

Fue un final increíble, pues en la última vuelta Massa iba líder y Hamilton era sexto. Massa cruzó el primero la meta y por detrás venía Hamilton en la sexta posición. En el paddock de Ferrari se celebraba ya el título cuando de repente apareció el McLaren de Hamilton en quinta posición, lo que le daba los suficientes puntos para superar por uno al piloto de Ferrari. Y es que, cuando sólo faltaban unos 150 metros, Hamilton adelantó al alemán Timo Glock. A pesar de la lluvia, Glock corría con neumáticos de seco, lo que le hacía perder unos 18 segundos por vuelta. Hamilton, ya campeón, declaró: "Estaba convencido de que adelantaría a Glock antes de llegar a la meta". Dennis y el "amo" de la Fórmula 1, Bernie Ecclestone, tenían lo que anhelaban: un campeón británico, que no se veía desde los tiempos de Damon Hill (1996).

Además de conquistar el título, Hamilton había acumulado varias plusmarcas. Era el primer piloto de color campeón y el más joven de la historia, con 23 años, 9 meses y 26 días (desbancando así a Fernando Alonso, con 24 años, 1 mes y 27 días). Tras correr 35 Grandes Premios, había conseguido 13 pole positions (6 de ellas en el año de su debut, plusmarca absoluta). Tenía también en su haber 4 victorias en el año de su debut, marca que igualaba la de Jacques Villeneuve, y fue, hasta terminar la temporada 2008, el piloto con mejor media de puntos al año (103,50, seguido de lejos por el heptacampeón Schumacher, con 85,50).

Su fulgurante carrera, unida a su fotogenia y a su desparpajo en las ruedas de prensa, lo han convertido en uno de los deportistas más populares del Reino Unido (hasta la reina Isabel II lo agasajó) y en uno de los más ricos. No en vano, tras proclamarse campeón, Ron Dennis le presentó un cheque en blanco para que el piloto pusiera una cifra. No se cortó: 138 millones de dólares para los siguientes cinco años, comisiones aparte.


A bordo de su McLaren

Aunque se le han atribuido turbulentos amoríos con famosas supermodelos como Naomi Campbell, o con Sara Djjeh (hija del propietario de Tag.Heuer y copropietario de McLaren), mantuvo luego una relación sentimental muy formal con Nicole Scherzinger, cantante y líder del grupo The Pussycat Dolls. Amante de la música, escucha sobre todo hip hop, reggae y funky, y en sus ratos libres toca una batería de última generación y la guitarra. Si el calendario se lo permite, acompaña a su pareja sentimental en las giras del grupo. Hace unos años hasta se atrevió a participar como actor en una representación, pero su actuación fue tan criticada que desde entonces ya no se prodiga en representaciones públicas.

Es un fanático de los coches de lujo y de gran potencia. Entre otros, en su garaje hay varios coches de marcas de gran lujo, pero su sueño, tras el primer título, era ganar como mínimo otros dos para que Ron Dennis le regale, como le prometió, el McLaren F-1 LM de color naranja que vio en una revista cuando tenía diez años. Estaba valorado entonces en 10 millones de dólares. Pocos, en comparación con lo que podría ganar en el futuro si sabe asimilar la fama y llega a superar los siete títulos de Michael Schumacher.