Francisco Iglesias

(Francisco Iglesias Brage; El Ferrol, 1900 - Madrid, 1973) Aviador e ingeniero militar español. Realizó estudios de ingeniero militar en la Escuela de Guadalajara, de la que salió con el grado de teniente; ascendió a capitán en 1926. Inició su carrera como aviador en Marruecos, donde realizó numerosos vuelos con el capitán Ignacio Jiménez Martín. Ambos pilotos formaron equipo a partir de entonces. Iglesias fue elogiado por los más importantes aviadores de la época por la pericia y valor que mostró en Marruecos.


Francisco Iglesias Brage

Los dos pilotos, a bordo del monomotor Jesús del Gran Poder, un CASA-Breguet GR 19 Bidón cuyo fuselaje estaba decorado con numerosos motivos sevillanos, realizaron dos grandes hazañas que pasaron a la historia de la aviación española: el vuelo sin escalas Sevilla-Mesopotamia, realizado en 1928, y el Sevilla-Bahía, efectuado un año más tarde.

La intención inicial del vuelo Sevilla-Bahía era llegar a Río de Janeiro; de esta forma habrían recorrido 7.760 kilómetros sin escalas desde el punto de partida, el aeródromo sevillano de Tablada, con lo que hubieran batido la marca mundial de vuelo sin escalas, que por aquel entonces ostentaban los italianos Del Prete y Ferrarín, que habían recorrido 7.188 kilómetros a bordo de un Savoia 64. Pero un fuerte viento en contra, que no era si no la continuación del mal tiempo que habían sufrido desde que atravesaron el Ecuador y que había reducido su velocidad a 180 km/hora, obligó a los dos pilotos españoles a aterrizar en la localidad de Bahía el 24 de marzo de 1929, ya que corrían el riesgo de quedarse sin combustible.

Los dos aviadores españoles habían logrado recorrer 6.746 kilómetros en 43 horas y 50 minutos. Tras abastecerse de combustible iniciaron un gira por América que los llevó a los aeropuertos de Río de Janeiro, Montevideo, Buenos Aires, Santiago de Chile, Lima, Paita, Colón, Managua, Tegucigalpa y finalmente La Habana, desde donde iniciaron el regreso a la Península.

A su regreso a España Iglesias comenzó a planear junto a Jiménez una expedición científica al Amazonas que debía comenzar en 1931, la cual nunca llegó a realizarse. Esta nueva aventura habría tenido como objetivo la exploración científica del río y alguno de sus principales afluentes. Iba a tener una duración de tres años y estaría compuesta por veinte científicos de todas las ramas de la ciencia.

Por sus hazañas recibió la medalla de plata de El Ferrol y la placa de la Orden de Alfonso X el Sabio. Tras abandonar la aviación activa fue jefe de obras del aeropuerto de Santiago de Compostela. Pasó a la reserva activa con el grado de coronel del Cuerpo de Ingenieros Aeronáuticos. Fue durante un largo período presidente del Comité Técnico de la compañía Iberia y presidente del Consejo de Administración de Talleres Aeronáuticos de Barajas S.A.