Yelena Isinbayeva

(Volgogrado, 1982) Atleta rusa, especialista en salto de pértiga. Medalla de oro de pértiga en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, destacó por su marcas mundiales, entre las que sobresale la que consiguió en julio de 2005 al rebasar la barrera de los cinco metros.

Isinbayeva practicó desde niña la gimnasia, pero tuvo que abandonarla a los catorce años porque había ganado demasiada estatura. Inició sus pasos en el atletismo después de que un técnico le aconsejara que se dedicara al salto. Su primera gran competición fueron los mundiales júnior celebrados en Annecy (Francia) en 1998, donde saltó ya cuatro metros y se quedó sólo a diez centímetros de las medallas. Un año después superó los 4,10 metros y consiguió su primera medalla de oro en los mismos campeonatos. Ese mismo año lograría alcanzar los 4,20 en el campeonato nacional ruso.


Yelena Isinbayeva

La pértiga femenina, que no había tenido reconocimiento olímpico hasta los Juegos de Sydney 2000, puede considerarse una disciplina joven en el circuito atlético. El mismo año que la estadounidense Stacy Dragila conseguía la primera medalla olímpica de la pértiga femenina, Isinbayeva se convertía de nuevo en campeona del mundo júnior, por delante de la alemana Annika Becker, lo que auguraba que en Atenas 2004 podría tener su gran oportunidad. En esta ocasión Isinbayeva superó los 4,20 metros; Dragila ganó su medalla olímpica con un salto de 4,60 metros.

En el 2001, aún en categoría júnior, volvió a ser primera en el Mundial con un salto de 4,40 metros: una magnífica progresión. En 2002, después de dar el salto a la categoría sénior, comenzó su particular duelo con su compatriota Svetlana Feofanova, que en esta ocasión la superó por tan sólo cinco centímetros, al saltar 4,60 metros en los Campeonatos de Europa.

Ya en 2003, Isinbayeva superó los 4,65 metros y ganó con ello los Campeonatos de Europa de pista cubierta. Su primer gran momento deportivo lo vivió el 13 de julio de ese mismo año: superó el récord del mundo (dejando el listón en 4,82 metros) durante la reunión de Super Grand Prix celebrada en Gateshead (Inglaterra). En los siguientes mundiales, en que partía como favorita, tuvo que conformarse con la medalla de bronce. Feofanova (que batió también su récord del mundo) y Becker le arrebataron los primeros puestos.

El 2004 fue el año del despegue definitivo de la pértiga femenina y de un apasionante duelo entre Feofanova y la atleta de Volgogrado. En una reunión atlética en pista cubierta celebrada en Donetsk (Ucrania), Isinbayeva saltó por encima de los 4,83, nueva plusmarca mundial, pero Feofanova saltaría un centímetro más la semana siguiente. Un mes más tarde, en los Campeonatos del Mundo de pista cubierta celebrados en Budapest, Isinbayeva ganó la medalla de oro con un magnífico salto de 4,86. Dragila se hizo con la plata, dejando a Feofanova esta vez en el tercer puesto.

Ya en junio de 2004, de nuevo en Gateshead, Isinbayeva volvió a elevar un centímetro el listón, a una altura ya de 4,87 metros, para sólo un mes más tarde, el 25 de julio, volver a elevarlo a los 4,89 en Birmingham (Feofanova había llegado a los 4,88 en la localidad griega de Heraklion), y cinco días más tarde, en el Crystal Palace de Londres, a los 4,90, récord del mundo que se encontraba vigente cuando comenzaron los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.

Con esta progresión las expectativas para la final olímpica eran enormes. Y la competición, desde luego, no defraudó; el estadio de Atenas vivió uno de los momentos más emocionantes del atletismo. Las dos atletas saltaron sin problemas los 4,65 m. Sin embargo, Isinbayeva falló en el primer intento en los 4,70. Feofanova pasó con limpieza el listón, e Isinbayeva optó entonces por subir el listón hasta los 4,75, pero volvió a fallar. Feofanova saltó esta altura al segundo intento, e Isinbayeva volvió a pedir que se elevara el listón hasta los 4,80, y en ese momento crítico no falló. Además, elevó de nuevo el listón a los 4,85 y lo sobrepasó limpiamente.

El estadio era ya un clamor, y a Feofanova le fallaron los nervios, pues no pudo con los 4,80, con los 4,85 ni con unos desesperados 4,90. En un último golpe de efecto, Isinbayeva subió el listón a los 4,91, altura que pasó limpiamente al primer intento, con lo que se convertía de nuevo en plusmarquista mundial y por primera vez en campeona olímpica.

Sus 1,74 metros de altura y sus 65 kg de peso, además de su elegante técnica, la convierten en una mujer con unas dotes excepcionales para la pértiga. Además, los años entregados a la gimnasia hacen que tenga una facilidad asombrosa para orientarse y mantener el equilibrio en pleno vuelo vertical. Así, no es de extrañar que batiera su propio récord en una reunión celebrada en septiembre de 2004 en Bruselas, dejando el listón en 4,92 metros, y continuara su ascensión hasta rebasar, por primera vez en la historia de la pértiga femenina, la barrera de los cinco metros en una reunión de atletismo celebrada en Londres el 22 de julio de 2005.

En la misma jornada superó el récord del mundo dos veces. Con ello sumaba diecisiete plusmarcas mundiales en su todavía corta carrera, lo que la convertía en una leyenda del atletismo con tan sólo veintitrés años. Isinbayeva quiso, con esta excepcional marca, homenajear a las víctimas de los atentados ocurridos en la capital británica pocos días antes, el 7 de julio, en los que murieron varias decenas de personas.

En agosto de ese mismo año, en los Campeonatos del Mundo celebrados en Helsinki, elevó de nuevo el listón con un decimoctavo récord del mundo: 5,01 metros. En febrero de 2006 hizo lo propio con la marca indoor, dejando el listón en 4,91 metros en Donetsk (Ucrania).