Lev Ivanov

(Lev Ivánovich Ivanov; Moscú, 1834 - San Petersburgo, 1901) Bailarín y coreógrafo ruso. Comenzó a estudiar danza en Moscú y finalizó su formación en la Escuela de Ballet del Teatro Imperial de San Petersburgo.

En 1850 pasó a formar parte del cuerpo de baile del Teatro Marinsky, llegando a primer bailarín en 1869. Estrenó papeles en algunos ballets de Marius Petipa: el Pescadero en La Hija del Faraón (1862), el Conde de Melun en La Camargo (1872) y Solor en La Bayadère (1877).

En 1882 fue nombrado regidor del Teatro Marinsky, y en 1885 alcanzó el puesto de segundo maestro de ballet, realizando ese mismo año su primera coreografía: La Fille Mal Gardée (Hertel, 1885), a la que siguieron El Bosque Encantado (Drigo, 1887), El Tulipán de Haarlem (Schel, 1887) y La Bella de Sevilla (Sbornaya, 1887), de verdadero aire español. Después comenzó a colaborar con Marius Petipa en la puesta en escena de los ballets Cascanueces (Tchaikovsky, 1892), El Lago de los Cisnes (Tchaikovsky, 1895), para el que creó los actos II y IV, y El Despertar de Flora (Drigo, 1894).

Entre sus últimas coreografías estuvieron Acis et Galathée (Kadlezt, 1896), La Hija de Mikado (Vrangel, 1897), y las nuevas versiones de los ballets La Marcha de los Inocentes (Pugni, 1897) de Petipa, Marcobomba (Pugni, 1899) de Jules Perrot y Graziella (1899) de Arthur Saint-Léon.

Aunque fue un creador de gran talento, Ivanov no vio reconocida toda su valía, ya que estuvo siempre a la sombra de Marius Petipa. Falleció antes del estreno de Sylvia (1901), ballet que fue terminado por Pavel Gerdt.