Jenofonte

(Atenas, c. 430 - Corinto, c. 355 a.J.C.) Escritor e historiador griego. Representante junto con Tucídides del estilo ático (fue conocido como "la abeja ática", por la dulzura de sus formas), intentó, al igual que Isócrates, orientar con su obra la confusión política e individual que siguió a la derrota de Atenas en la guerra del Peloponeso. Sin embargo, Jenofonte no fue tanto un logógrafo como un hombre de acción que reflejó sus experiencias personales en sus obras o tratados.


Jenofonte

En 401, su amigo Próxeno de Beocia le enroló en la expedición que Ciro el Joven emprendió contra su hermano Artajerjes II. Pese a lograr la victoria en Cunaxa, con la muerte de Ciro la expedición perdió su significado, dejando en difícil situación al ejército griego. La arriesgada retirada de los diez mil griegos supervivientes a través de la altiplanicie armenia en dirección al Mar Negro constituye el núcleo principal de su obra más perdurable, la Anábasis, narración en prosa en siete libros que contiene momentos memorables. Al igual que el resto de su producción, por falta de datos es difícil establecer la fecha de este libro.

Enfrentado con la democracia ateniense por su condena de Sócrates, de quien había sido discípulo, y desatada la guerra entre Atenas y Esparta, se retiró a vivir en una hacienda en Escilo, junto a Olimpia, cedida por los espartanos en reconocimiento de sus servicios. Fruto de su experiencia como dueño de una explotación agrícola fueron el Económico y las Rentas, donde propuso también medidas para remediar los males de Atenas. La derrota de los espartanos (371) le obligó a trasladarse a Lepreo y, más tarde, a Corinto, donde murió.

En sus obras se manifiesta hostil hacia la democracia ateniense y se orienta hacia formas más autoritarias, como las que conoció en Esparta y en Persia. Agradecido a la política espartana, compuso un desigual tratado sobre La república de los lacedemonios, alabando la educación y la constitución espartana. En la misma línea se inscribe su opúsculo Agesilao, dedicado a alabar la política del rey espartano, amigo del autor.

Su orientación aristocrática se manifiesta, sobre todo, en sus Helénicas, en las que pretendía continuar la obra de Tucídides, pero con una intención historiográfica muy alejada de la imparcialidad y del método de dicho historiador. Las Helénicas son una obra claramente filoespartana que narra en siete libros la historia griega desde la última etapa de la guerra del Peloponeso (411) hasta la batalla de Mantinea (362). Jenofonte supo utilizar en ella su gran experiencia y conocimiento de las cuestiones militares, hasta el punto de figurar como un precursor de la historiografía helenística en la eficaz descripción de escenas.

Sus ideas políticas, que acabaron cristalizando en la postulación de una monarquía moderada y fuerte, se plasmaron en obras como la Ciropedia, en la que, junto a la alabanza de la monarquía y a datos históricos, se puede leer toda una serie de historias y relatos de carácter novelesco que anuncian ya la novela helenística. La Ciropedia, historia de la juventud, ascensión y gobierno de Ciro el Grande, presenta los ideales educativos del autor, basados en parte en las instituciones espartanas. Los ocho libros que la componen abordan los hechos históricos con enorme libertad y abundan en discursos y episodios moralizadores destinados a la exaltación de la figura de Ciro.

Su aprendizaje intelectual al lado de Sócrates lo llevó a inmortalizar la figura de su maestro en obras como Recuerdos de Sócrates o Simposio, uno de los testimonios más importantes para la reconstrucción sobre bases reales de la filosofía y de la personalidad del Sócrates histórico. Jenofonte escribió, además, tratados técnicos como Hiparco o la Equitación, con vistas a aconsejar sobre tácticas militares concretas, como las de la caballería.