Jutta Kleinschmidt

(Colonia, 1962) Piloto alemana que ha destacado especialmente por ser la primera mujer que logró la victoria en el Rally París-Dakar.

Jutta Kleinschmidt nació el 29 de agosto de 1962 en la ciudad alemana de Colonia, en el seno de una familia de clase media baja. Esta alemana de ojos azules muy pronto se independizó de sus padres. Como no tenía dinero para un coche, a los dieciocho años se compró una moto destartalada, con la que, sin embargo, empezó a correr como turista en el Rally de los Faraones de 1987, y después, a participar en carreras de motocicletas hasta 1992, año en que se proclamó campeona del citado rally en la categoría de motos femenina.


Jutta Kleinschmidt

Ese año descubrió el atractivo de los coches de competición, a bordo de un buggy, como copiloto del propio Schlesser, con quien debutó en 1993 y que se convirtió en su compañero sentimental. Fue una turbulenta relación que se prolongó hasta el Rally París-Dakar de 1998, cuando la pareja rompió de forma poco amistosa, porque Schlesser, que iba por detrás de Jutta, la obligó a detenerse, ya que no podía soportar que ella fuera más rápida.

En 1994 debutó ya como piloto titular en el raid de Tunicia. Con un buggy de la escudería de Schlesser, fue, en 1997, la primera mujer que ganó una etapa del París-Dakar y la primera en liderarlo después de aquella etapa especial. Dicho año, además, acabó quinta en el Dakar-Agadés-Dakar, en el que se convirtió también en la primera mujer que ganaba una etapa. Después, a fines de 1998, fichó por Mitsubishi, equipo con el que logró su primer podio en 1999 y con el que alcanzó la tercera posición del París-Dakar del mismo año. En la Copa del Mundo de Rallies Todoterreno de 2000 fue subcampeona con 233 puntos, por detrás de Schlesser, con 406, quien le arrebató el liderato en los últimos kilómetros.

Una victoria providencial

Apoyada por la filial alemana de la marca japonesa, Jutta demostró con creces su calidad, pero como no conseguía el título, la empresa no pensaba renovarle el contrato en 2001. Su victoria fue, pues, providencial. Mitsubishi la aprovechó para cambiar un detalle de su eslogan publicitario (una mujer puede correr el Dakar con nuestro coche, tú también puedes hacerlo). Después del triunfo de Jutta, el comienzo del lema fue modificado: una mujer puede ganar el Dakar....

Jutta se encontró con la victoria en el París-Dakar de 2001 casi sin darse cuenta. Había realizado un Dakar sólido, jugando siempre las mejores bazas, pero sin poder alcanzar el liderato. Se lo encontró de repente cuando Schlesser fue sancionado con una hora de penalización por haber salido en primera posición en la penúltima etapa, en la que, según el reglamento, ese derecho correspondía al líder de la prueba, Masuoka, perteneciente, al igual que la alemana, a la escudería Mitsubishi. El japonés, al ver que el francés y su compañero de escudería, Josep Maria Servià, se adelantaban con la intención de hacer que el polvo levantado por sus coches molestase a sus perseguidores, quiso contrarrestar la maniobra con una salida brusca, rompió la suspensión y perdió 50 minutos.

Allí estaba Jutta, que esperaba una oportunidad como aquélla desde hacía años. Aguantó el tipo, siguió el ritmo y, al día siguiente, después de una especial de sólo 25 kilómetros, entró victoriosa en el lago Rosa, en Dakar. Schlesser, que pasó de ser ex novio a convertirse en su rival más acerado, casi llegó a las manos con los comisarios, e impugnó la victoria, que finalmente fue ratificada el 5 de marzo por un tribunal de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA).

Símbolo femenino

Después de este sonado triunfo, Jutta se convirtió en un símbolo de la igualdad entre sexos en Alemania y en otros países, y algunos medios se apresuraron a endosarle sobrenombres como el de la Domadora del Desierto y otro más manido, la Dama de Hierro de los Rallies, con los que aseguró que no se sentía nada a gusto, pues simplemente se consideraba un piloto más entre los hombres. Pero esa victoria sobre todo acalló a quienes aseguraban que una mujer jamás podría ganar un rally tan competitivo y difícil.

En marzo de 2001, la vencedora del París-Dakar confirmó su posición en el mundo de los rallies al ganar las cinco etapas del segundo tramo del Mundial de Rallies. Ella impidió que Schlesser la adelantara, hasta el punto de hacer que se retirara de la carrera. No había duda de que Jutta se había convertido ya en una obsesión para los hombres.