Lucien Lévy-Bruhl

(París, 1857-1939) Antropólogo y filósofo francés. Luego de haber consagrado sus primeros estudios a problemas de moral e historia de la filosofía, experimentó intensamente la influencia de Émile Durkheim, que orientó de acuerdo con una dirección muy personal sus estudios de sociología. En 1884 publicó un primer trabajo sobre L'idée de la responsabilité; más tarde, en 1890, se inclinó por la filosofía de Leibniz, a la cual dedicaría una serie de cursos en la Escuela Normal Superior después de la primera guerra mundial.

Dos libros, L'Allemagne depuis Leibniz (1890) y La philosophie de Jacobi (1894), demuestran el influjo que el pensamiento alemán ejerció continuamente en el espíritu de Lévy-Bruhl. Como Rauh y Gustave Belot, tendió sobre todo a distinguir la moral de la metafísica y a orientarla hacia una experiencia susceptible de ofrecer normas objetivas de conducta. Superó incluso los resultados obtenidos por sus contemporáneos, por cuanto en Morale et science des moeurs (1903) no vaciló en defender la existencia de hechos morales regulados por leyes tan fuertes como las que rigen los fenómenos físicos y biológicos. En consecuencia, dejó ya de considerar la moral como una ciencia con normas y destinada a determinar los imperativos a que todos los hombres se hallan sujetos, y la juzgó arte del comportamiento, de carácter "práctico racional", y vinculada a una rama de la sociología: la ciencia de las costumbres.

Por otra parte, Lévy-Bruhl no tardó en reflexionar acerca de otro problema: el de las raíces sociales de la razón. En una serie de densos estudios, Durkheim había hecho resaltar la sociabilidad humana: si el hombre es un animal racional a causa de su vida en sociedad y de su elaboración de conceptos generales en cuanto colectivos, puesto que, forzado a comunicar sus ideas a otros semejantes, debe analizar y descomponer su propio pensamiento, ¿por qué no afirmar, entonces, que la estructura del grupo determina la del pensamiento, de suerte que a la mentalidad del ser humano civilizado corresponde la cohesión lógica de un espíritu sensible a cualquier contradicción, sometida al principio de la razón suficiente (concepto ya examinado por Leibniz), en tanto a la del primitivo se opone otra que admite el absurdo y descubre participaciones misteriosas entre los seres y los mismos objetos?

Dicha distinción, expuesta en Les fonctions mentales chez les peuples inférieurs, cuya primera edición apareció en 1922, y justificada por gran número de hechos cuidadosamente reunidos e interpretados con extremada sutilidad, quedaría precisada en una serie de otras obras, entre las cuales cabe mencionar La mentalidad primitiva y L'âme primitive. Lévy-Bruhl estudia en ella los mitos que vinculan al concepto de "participación", del que examina los distintos aspectos.

Sin embargo, no se hallaba completamente satisfecho de su interpretación de un número cada vez mayor de experiencias; y así, la preocupación por la objetividad, ya revelada en 1900 en un libro en que manifestara su admiración hacia el jefe de la escuela positivista (La philosophie d'A. Comte), le llevó a someter a un examen y una crítica muy rigurosa el criterio de "participación".

En una obra póstuma (Cahiers intimes de Lucien Lévy-Bruhl) parece menos preocupado por la contraposición de las dos formas de mentalidad que por las analogías y puntos de contacto susceptibles de ser descubiertos en ellas. A la muerte de Th. Ribot asumió la dirección de la importante Revue philosophique, misión que desempeñó hasta el fin de sus días. Profesor en la Sorbona y director de la Escuela Normal Superior, ha influido profundamente en la juventud francesa.