Andrés Manjón

(Sargentes de la Lora, 1846 - Granada, 1923) Sacerdote, pedagogo y canonista español, recordado especialmente como fundador de las Escuelas del Ave María, dedicadas a proporcionar una instrucción elemental a los niños marginados.

Ingresó en 1861 en el Seminario Mayor de Burgos y luego en el Seminario de San Jerónimo para cursar, durante tres años, estudios de Filosofía y Teología. Finalizada su carrera, abrió una escuela de enseñanza secundaria en Valladolid, donde pensó poner en práctica métodos menor arcaicos que los que él había sufrido durante su andadura estudiantil, pero la escasa afluencia de alumnos le forzó a cerrar pronto este centro. Tras opositar en un par de ocasiones a la cátedra de Disciplina Eclesiástica en la Universidad de Salamanca, en 1879 obtuvo una plaza docente, que abandonó cuando en 1880 ganó la Cátedra de Disciplina Eclesiástica en la Facultad de Derecho en Granada. Desde entonces hasta el término de su días, Andrés Manjón permaneció constantemente ligado a esta capital andaluza, en cuyos círculos académicos y religiosos adquirió un elevado reconocimiento.

En 1886 se ordenó sacerdote y acometió un ambicioso proyecto: la fundación de las Escuelas del Ave María, originadas, por un lado, en su contemplación diaria de los niños gitanos analfabetos que no recibían atención alguna por parte de la enseñanza oficial; y, por otro lado, en el deseo de Andrés Manjón de aplicar modernas técnicas pedagógicas. Acuñó, entonces, algunos principios didácticos y doctrinales que habrían de tener obligada aplicación en las aulas de la institución que había fundado.

Gran parte de este legado pedagógico quedó impreso en las abundantes obras que escribió, dirigidas tanto a los profesionales de la enseñanza como al lector común. Entre ellas, cabe citar las tituladas El maestro mirando hacia dentro (1915), Hojas Evangélicas y Pedagógicas del Ave-María, El Catequista, Tratado de Educación, El pensamiento del Ave-María, Modos de enseñar, El maestro mirando hacia fuera y Los derechos de los padres de familia en la educación de sus hijos.

También escribió obras en las que dejó un sincero testimonio de su fervor espiritual, como Visitas al Santísimo Sacramento (1916); y varios tratados académicos en los que recogió su propio punto de vista sobre algunas de la materias que había impartido en las aulas universitarias, como Derecho eclesiástico (1879-1881), Instituciones de derecho canónico (1895) e Instituciones de Derecho Público Eclesiástico (1899).

El éxito de su particular sistema educacional, pronto conocido como avemariano, le animó a extender la experiencia fuera del Sacro Monte granadino, empezando por su pueblo natal. En 1905 puso en marcha en Granada una nueva iniciativa que, bajo el nombre de Seminario de Maestros, estaba encaminada a difundir entre el personal docente los métodos avemarianos. En 1918 sus Escuelas del Ave María se extendían ya por treinta y seis provincias españolas. Antes de su fallecimiento, entre los emplazados en territorio peninsular y los abiertos en numerosos países de Hispanoamérica, había registrados oficialmente más de cuatrocientos centros en los que se seguían los métodos avemarianos.