María Teresa de Habsburgo

Emperatriz austriaca -aunque en realidad sólo tuvo los títulos de archiduquesa de Austria, reina de Bohemia y reina de Hungría- (Viena, 1717-1780). Era hija del emperador Carlos VI, a quien sucedió al morir en 1740. La mayor parte de las monarquías europeas reconocieron esta sucesión y la Pragmática Sanción de 1713 que declaraba indivisibles los territorios de la Casa de Habsburgo; pero no así Federico II de Prusia, que aprovechó la circunstancia para atacar a Austria y arrebatarle Silesia.

La debilidad militar de Austria en aquel momento llevó a intervenir contra ella también a Baviera (cuyo elector, Carlos VII, le arrebató a María Teresa la Corona imperial de Alemania en 1742-45) y una gran coalición formada por Francia, el Palatinado, Sajonia, España y las Dos Sicilias, desencadenando la Guerra de Sucesión Austriaca (1740-48).

María Teresa dirigió hábilmente la guerra, salvaguardando el grueso de sus estados (salvo la anexión prusiana de Silesia) y asegurando la Corona imperial para su esposo, Francisco I (1745-65); con ello consolidó la unidad del Imperio Austriaco y conservó para éste el rango de gran potencia.

Durante los años de paz, María Teresa reorganizó sus reinos introduciendo reformas propias del «despotismo ilustrado»: saneó las finanzas, modernizó el ejército, impulsó las ciencias y las artes, extendió la educación, uniformizó la legislación, limitó la influencia política de la Iglesia, racionalizó la administración y sometió los poderes locales al gobierno central.

Bohemia y Moravia fueron unificadas administrativamente con Austria, pero no así Hungría, donde María Teresa realizó concesiones al poder de la nobleza, a cambio de la ayuda crucial que le había prestado durante la guerra (quedaba así prefigurado el futuro dualismo austro-húngaro de la Monarquía).

Luego aprovechó la preocupación francesa por el acercamiento entre Prusia e Inglaterra para salir del aislamiento diplomático, formando una alianza con Francia, orientada a la reconquista de Silesia. No consiguió recuperar aquella región, pero, al menos, la intervención austriaca en la Guerra de los Siete Años (1756-63) extendió sus dominios en Galitzia oriental y Bucovina, además de garantizar la sucesión en la Corona imperial para el hijo primogénito de María Teresa, José II (1765-90).

Después volvió a defender una política exterior pacifista para concentrarse en las reformas internas, aceptando a regañadientes participar en el reparto de Polonia de 1772; igualmente renunció a luchar por la sucesión de Baviera firmando la Convención de Teschen (1778). Entre los 16 hijos que tuvo, además del sucesor José II, se cuentan María Antonieta (reina de Francia), María Carolina (reina de Nápoles), Leopoldo (gran duque de Toscana) y Fernando (duque de Módena).