Julián Marías

(Julián Marías Aguilera; Valladolid, 1914 - Madrid, 2005) Filósofo y ensayista español. Cursó estudios de Filosofía en la Universidad de Madrid entre 1931 y 1936, con algunos de los intelectuales españoles más prestigiosos de la época, como Ortega y Gasset y Zubiri, como profesores.

Debido a su participación como soldado en tareas de propaganda republicana, una vez terminada la Guerra Civil fue postergado en los medios académicos, por lo que se vio obligado a dedicarse a la enseñanza privada y a las traducciones. Entre 1948 y 1950 colaboró con Ortega y Gasset en la creación del Instituto de Humanidades. Desde 1951 dio clases en universidades americanas y en 1964, una vez rehabilitado su prestigio público, ingresó en la Real Academia Española. Al restaurarse la democracia en España pudo enseñar durante algunos años en la Universidad de Madrid.


Julián Marías

La obra de Julián Marías es inseparable de la tarea de renovación histórica que se estaba produciendo en España a partir de la segunda mitad del siglo XIX, de la mano de pensadores e intelectuales, con la intención de suprimir el retraso de España respecto a Europa. Su obra es la continuación de la de sus maestros, un trabajo elaborado totalmente al margen de la vida universitaria española, a causa de las imposiciones de la dictadura franquista. Su intensa labor intelectual se refleja en sus más de sesenta obras, en sus cursos universitarios en Estados Unidos y en las numerosas conferencias realizadas por todo el mundo.

Su itinerario filosófico se desarrolla en tres fases. La primera abarca la publicación de la Historia de la filosofía (1941) y se prolonga hasta 1947. En este primer libro, además de exponer los sistemas filosóficos del pasado, marca el "nivel" filosófico desde el cual hay que seguir. Para facilitar la asimilación de los temas tratados, escribió una Introducción a la filosofía, de 1947. Pertenecen también a esta primera etapa dos libros importantes: Miguel de Unamuno (1943) y La filosofía del P. Gratry (1942).

La segunda fase va de 1947 a 1970, y significó una exploración de los temas tratados por sus maestros. Completó su sistema filosófico y se acercó a una visión personal de la filosofía, definida como "visión responsable". Las obras más importantes de este período son: El método histórico de las generaciones (1949), Biografía de la filosofía (1952), Idea de la Metafísica (1953), Ensayos de teoría (1954), La estructura social (1955), El oficio del pensamiento (1958), el primer tomo de Ortega (1960), La España posible en tiempos de Carlos III (1963), Nuevos ensayos de filosofía (1968) y numerosos ensayos sobre Estados Unidos, India, Israel, Andalucía y Cataluña.

Sus ideas y las de su maestro le condujeron a "descubrir" la "estructura empírica" o concreta en la que se encarna la vida (del hombre, de la mujer), explicada en Antropología metafísica (1970), su libro más importante hasta el momento, y que marcó el inicio de la tercera fase. El hombre es definido como "persona", es decir, como un "alguien" corporal que vive dramáticamente y se proyecta mediante las elecciones que el mundo le ofrece, debiendo imaginar previamente su propia vida: "alguien" que, por lo tanto, es libre y responsable de sus actos, que se encuentran en el plano del sentido durativo o momento final.

Todo ello implica una serie de estructuras "biográficas" o categorías en las que la persona se instala: un tiempo histórico, una sociedad, una lengua, una condición sexual. El hombre y la mujer son dos estructuras recíprocas, co-implicadas, y por ello, en el "enamoramiento", la persona amada se transforma en el proyecto más profundo, en la vocación más radical. Este planteamiento, lleno de libertad y de aceptación del destino, incluye una interpretación de sí mismo: vivir y "saberse vivir", y concibe la vida como la "organización real de la realidad", donde la razón aparece como "razón vital", "histórica".

El filósofo desarrolló algunos aspectos de su antropología en La mujer en el siglo XX (1980) y en Breve tratado de la ilusión (1984) y exploró las conexiones entre filosofía y religión en Problemas del cristianismo (1982); aplicó sus ideas al estudio de la realidad española en La España real (1976-1981) y demostró la renovación filosófica llevada a cabo por su maestro en el segundo volumen de Ortega (1983). En España inteligible (1985), realizó una síntesis de su pensamiento, aplicándolo (siguiendo la huella de cinco generaciones de intelectuales españoles) al análisis de su propia identidad histórica.