Julio Mazarino

(Giulio Mazarini o Jules Mazarin) Cardenal italiano al servicio de la monarquía francesa, que ejerció el poder en los primeros años del reinado de Luis XIV (Pescina, Abruzzos, 1602 - Vincennes, Francia, 1661). Procedente de una familia siciliana cliente de los Colonna, estudió en la Universidad de Alcalá de Henares y trabajó en la diplomacia papal. Sus misiones diplomáticas le pusieron en contacto con Richelieu, que reparó en su talento político; el favorito de Luis XIII le protegió, naturalizándole francés (1639), haciéndole cardenal sin ser siquiera sacerdote (1641) y recomendándoselo al rey en su testamento (1642).


El cardenal Mazarino

Fue así como, a la muerte de Richelieu, Mazarino le sucedió como primer ministro de Francia. La muerte del rey en 1643 acrecentó su poder, pues dejó de heredero un rey menor de edad y como regente a una reina madre, Ana de Austria, que Mazarino dominó completamente, haciéndola su amante y probablemente su esposa.

Continuó la política de Richelieu, defendiendo el absolutismo monárquico contra las ambiciones de los nobles y sosteniendo con éxito la ofensiva final que conduciría a la victoria francesa en la Guerra de los Treinta Años. Tras obtener importantes ventajas frente al Imperio por la Paz de Westfalia (1648), continuó la lucha contra España apoyándose en la alianza con los protestantes de Alemania, los Países Bajos y la Inglaterra de Cromwell, logrando la favorable Paz de los Pirineos (1659), por la que Francia obtuvo el Rosellón.

En el orden interno, hubo de hacer frente a la rebelión parlamentaria y nobiliaria de la Fronda (1648-53), que le llevó dos veces al destierro antes de derrotarla definitivamente. Con todo ello puso las bases para la hegemonía de Francia durante el reinado personal de Luis XIV, que era su ahijado y que recibió de él su educación como gobernante.

El nuevo rey, mayor de edad desde 1654, reconoció la labor de Mazarino en defensa del Trono, manteniéndole en el gobierno hasta que murió. Su imagen histórica quedó deteriorada por la intensa campaña de libelos en su contra aparecidos en la época de la Fronda, que criticaron su origen extranjero, su escandaloso enriquecimiento, su afición a las artes y un realismo político maquiavélico.