Marin Mersenne

(Cerca de Oizé, 1588-París, 1648) Filósofo y científico francés. Amigo íntimo de Descartes y (desde 1611) jesuita, fue profesor de filosofía en Nevers (1614-1620) y pasó luego a un convento parisino. Descubrió las leyes de los tubos sonoros y las cuerdas vibrantes, se relacionó con Pascal, Torricelli y Beeckman, organizó reuniones científicas en la Academia fundada por Colbert y tradujo a Galileo y obras de ciencia griegas. Es autor de La verdad de las ciencias contra los escépticos y los pirrónicos (1625).


Marin Mersenne

La notoriedad de Marin Mersenne está todavía hoy injustamente vinculada casi sólo a su amistad con Descartes; el filósofo y científico francés fue en realidad una de las grades figuras de la revolución intelectual del siglo XVII. Sirvió de nexo de unión entre los más relevantes intelectuales de la época, y de un grupo de nombres ilustres que reunió a su alrededor surgió la Academia Parisiensis, germen que daría lugar a la Academia de las Ciencias. Entre sus proyectos, Mersenne acarició siempre la constitución de una suerte de academia universal, que bajo la dirección de las monarquías europeas y el papado aglutinase a los hombres más sabios en todos los campos, desde la ciencia y la filosofía hasta el derecho y la teología.

Ilustre estudioso de la música, se ocupó de sus diversos aspectos en obras como Les préludes de l'harmonie universelle (1634) y Armonía universal (1636-37). Sus experimentos sobre tubos sonoros y cuerdas vibratorias le permitieron descubrir y enunciar leyes precisas que durante cerca de tres siglos han figurado con su nombre. Investigó asimismo diversos instrumentos, diseñó órganos portátiles y estudió variadas cuestiones relacionadas tanto con la música antigua como con la moderna.

En su obra Quaestiones celeberrimae in Genesim (1623) se ocupó de multitud de temas de filosofía, astronomía, cosmología y música. En L'impieté des déistes et des plus subtils libertins découverte et réfutée par raison de philosophie et de théologie (1624), refuta el libertinaje intelectual y combate especialmente a autores como Bruno y Charron; desafió también el escepticismo en La verdad de las ciencias contra los escépticos y los pirrónicos (1625), en la que, con anterioridad a René Descartes, probó la incoherencia del escepticismo (la duda sistemática carece de sentido, pues quien duda de todo sabe al menos, con total certeza, que duda) y defendió el valor de la evidencia inmediata.

Marin Mersenne recopiló y reeditó además las principales obras de los matemáticos antiguos en la Synopsis mathematica (1626; reimpresa en 1644 con el título Universae Geometriae mixtaeque mathematicae synopsis). De los restantes escritos de Mersenne debe citarse la traducción de la mecánica de Galileo (Les méchaniques de Galilée, 1634). Gran admirador del científico italiano, mantuvo durante años correspondencia con él y contribuyó a la difusión y aceptación de las hipótesis de Galileo en su país.

Como ha sido demostrado por estudios recientes (Lenoble), la actividad científico-teológica de Mersenne se sitúa en los albores del mecanicismo. Entre las filosofías del siglo XVII (el aristotelismo y el cartesianismo) figura una tercera, el naturalismo del Renacimiento (Pomponazzi, Bruno, Cardano, Paracelso), que se funda en el viejo principio mágico del Alma del mundo, con grave daño para la religión y para la ciencia. Mersenne, como Galileo y Roberval, combatió la magia y el animismo, e instauró un nuevo mecanicismo que, a diferencia del de Descartes, aspiraba a "leer la naturaleza con la regla matemática".

Sincero y creyente, Mersenne inserta en su mecanicismo el motivo apologético de la justificación del "milagro", el cual, precisamente porque es una derogación de las leyes naturales, supone la existencia de éstas, sin las cuales no existiría; por lo tanto, salvar las leyes naturales significa salvar el milagro. Para Mersenne, la nueva física mecanicista describirá de modo más seguro las leyes naturales que la aristotélica, al construir la explicación de la naturaleza no sobre bases filosóficas sino sobre principios matemáticos; el insigne filósofo y científico contribuyó de este modo al nacimiento y desarrollo de la física moderna.