J. P. Morgan

(John Pierpont Morgan; Hartford, Connecticut, 1837 - Roma, 1913) Banquero estadounidense. Hijo de un financiero americano afincado en Londres, recibió una educación cosmopolita en Suiza y Alemania. En 1857 empezó a trabajar en la Bolsa de Nueva York.


J. P. Morgan

Durante la Guerra de Secesión americana (1861-65) estuvo envuelto en oscuros negocios especulativos relacionados con el tráfico de armas y de oro. Posteriormente hizo fortuna con los ferrocarriles y la deuda pública federal, apoyándose en sus relaciones con la casa londinense de su padre y con financieros establecidos en París. De hecho, nunca abandonaría el negocio de la financiación del Estado, participando en los grandes empréstitos de finales de siglo.

En los años ochenta puso en juego su solvencia para reordenar el sector ferroviario norteamericano, saneando compañías con dificultades financieras, a base de invertir capital, recolocar su deuda a intereses más bajos y racionalizar los costes; pero se mantuvo hábilmente al margen de la gestión ferroviaria en sí, obteniendo altos beneficios de su tutela meramente financiera.

Cuando, en 1901, Morgan perdió la importante batalla por el control del ferrocarril Northern Pacific, sus intereses habían empezado ya a desplazarse hacia la industria fabril: compañías como la U. S. Steel, General Electric, ATT o International Harvester fueron reorganizadas financieramente por Morgan entre 1892 y 1902.

Frente a la falta de principios en los negocios y la competencia desaforada de aquella época, Morgan defendió un estilo de banca aristocrática, basada en la confianza y las redes personales; la gestión que impuso en las compañías que llegó a controlar fue marcadamente conservadora, primando la estabilidad en detrimento de la creatividad. Su prestigio en el mundo financiero norteamericano le convirtió en líder del establishment de Wall Street, lo cual le permitió, por ejemplo, dirigir la acción coordinada de los banqueros de Nueva York para responder al pánico de 1907 y estabilizar la situación.

Acumuló una fortuna ingente, parte de la cual destinaría a obras benéficas y culturales, como la fundación de la Biblioteca Morgan o la donación de su colección artística al Museo Metropolitano de Nueva York. Fue tenido por una de las personas más poderosas del mundo, personificando el gran capitalismo de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Al morir le sucedió al frente del negocio su hijo, John Pierpont Morgan Jr. (1867-1943).