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Eugenio D'Ors

(Eugeni –Eugenio- d'Ors i Rovira; Barcelona, 1882 - Vilanova i la Geltrú, 1954) Escritor e intelectual en lenguas catalana y castellana que fue el principal ideólogo del noucentisme, movimiento cultural con el que la burguesía catalana trató de impulsar su proyecto de construcción nacional a comienzos del siglo XX.

Estudió en la universidad catalana hasta doctorarse en Derecho y Filosofía y Letras. En 1906 viajó por Europa; en París frecuentó la Sorbona y el Colegio de Francia; visitó Bélgica, Alemania y Suiza; en Ginebra escuchó las lecciones de Flournoy y Claparède. En 1908 participó en el Congreso de Filosofía de Heidelberg, en el cual presentó dos trabajos que llamaron fuertemente la atención y que más tarde el autor refundió en la obra Religio est libertas.

Desde sus tiempos de estudiante se incorporó decididamente al movimiento renacentista de la cultura catalana y en 1906 había iniciado la publicación en La Veu de Catalunya de su sección diaria Glossari (Glosario). En estas "glosas", generalmente breves, se examinan todos los temas de interés de nuestro tiempo, con un criterio en el que lo anecdótico trasciende a la categoría y en el que la unidad de pensamiento no disminuye la gracia de la exposición en una forma original, con una agilidad muy periodística; su estilo adopta un tono magistral harto visible y una estructura barroca muy personal.

Con ello establecía D'Ors las doctrinas filosóficas y estéticas que fueron la base del movimiento novecentista catalán, del que Xènius (con esta forma familiar de "Eugeni" firmaba nuestro autor sus crónicas) fue la figura más relevante. La publicación del Glossari en esta primera etapa duró doce años y es indudable que ha ejercido un decisivo influjo sobre los sectores más vivos de la intelectualidad catalana, en una reacción contra la corriente modernista de fin de siglo, de la que había partido el propio D'Ors. Las vastas y hondas lecturas, el espíritu europeo, la curiosidad universal y la sorprendente originalidad de las actitudes estéticas y morales de Eugenio D'Ors abrieron a la renacida cultura horizontes aireados y nuevos y más ambiciosos caminos hacia el mundo.

Como creación literaria sobresale una colección de sus glosas, publicada en 1912 bajo el título de La ben plantada (La bien plantada); obra de fuerte unidad, ha sido calificada de "representación y símbolo de la Cataluña naciente" y de "breviario de la Raza" y contiene las líneas esenciales del pensamiento dorsiano como núcleo generador de toda su producción posterior, en catalán y en castellano. En ella la protagonista, Teresa, simboliza la tradición mediterránea y la herencia clásica grecolatina alegoría del programa noucentista, y deja sentir su influencia benéfica al irrumpir en una pequeña comunidad de veraneantes de la costa, convertida así en trasunto de la sociedad catalana.

Escrita en un momento aún vacilante de la lengua, apenas iniciada la obra depuradora y normativa que había de llevar a feliz término la sección filológica del Instituto de Estudios Catalanes, el estilo de D'Ors se resiente de ello, por cuanto éste no poseía la penetrante intuición y el seguro gusto lingüístico de un Josep Carner y carecía asimismo del mesurado sentido histórico y del espíritu de fidelidad al habla popular de un Pompeu Fabra, dos figuras señeras de la nueva corriente capitaneada por nuestro autor.

Bajo la sesuda inspiración del presidente Prat de la Riba, el "glosador" secundó y aun modeló la política cultural y pedagógica de la Mancomunidad: fue secretario del Instituto de Estudios Catalanes; en 1917 era director de Instrucción Pública y en 1918 organizó y dirigió un seminario de Filosofía. Con todo, pocos años después, por motivos que no han sido bien esclarecidos, dejaba el cargo y al mismo tiempo desertaba de las letras catalanas para proseguir en lengua castellana su carrera de escritor.

Las obras más conocidas de D'Ors, pertenecientes a esta etapa catalana, además de La ben plantada y el Glossari ya citados, son Gualba la de mil veus, Oceanografia del tedi, Flos sophorum, La vall de Josafat, Tina i la Guerra Gran, aparte sus ensayos publicados en Quaderns d'estudi, revista fundada por él. A partir de aquel momento, el Glosario fue continuado en las páginas de El Debate y luego de ABC, diarios derechistas y particularmente hostiles al movimiento catalanista; en los últimos años, las glosas aparecieron en La Vanguardia de Barcelona.

Pronto la influencia de D'Ors se hizo sentir intensamente en el ámbito peninsular e hispanoamericano, y también en ciertos círculos de Italia y Francia, y con Ortega y Gasset (si bien en distinta dimensión y muy diversos modos y tonos), nuestro autor contribuyó a lo largo de muchos años a la regeneración intelectual de España. Sus ideas filosóficas aparecen expuestas principalmente en Filosofía del hombre que trabaja y que juega y más tarde, en 1950, en su libro El secreto de la Filosofía, en el que profundiza el desarrollo completo de un pensamiento basado en la "fórmula biológica de la lógica", en la concepción entrópica y cíclica del Universo, con lo que tendía a crear un nuevo racionalismo con derivaciones importantes, especialmente en el campo de la estética.

Apasionado por el arte, dedica a la crítica artística, sobre todo pictórica, gran parte de su actividad: organiza exposiciones, desempeña de 1937 a 1939 (en plena guerra civil) la Dirección General de Bellas Artes y publica libros sobre temas concomitantes: Tres horas en el Museo del Prado, Goya, Cézanne, Pablo Picasso , Poussin y el Greco, Teoría de los estilos, Arte de entreguerras, Tres lecciones en el Museo del Prado y Lo barroco; en este último libro sostiene por primera vez el criterio del barroquismo como constante estilística histórica.

Desarrolló cursos en España y en el extranjero (hablaba con soltura el francés, el italiano, el inglés y el alemán) sobre la llamada "ciencia de la cultura", basada principalmente en la teoría de los elementos permanentes a través de las sucesivas etapas de la civilización, ideas que compendió en un brevísimo escrito, La historia del mundo en quinientas palabras. Otro aspecto de su trabajo es, por así decirlo, el de moralista, que se refleja en libros como Catecismo de la vida sencilla, Aprendizaje y heroísmo, De la amistad y el diálogo, Grandeza y servidumbre de la inteligencia y otras.

Iniciador del novecentismo, mantenedor del espíritu clásico, cuyo Imperio soñaba con restablecer en el siglo XX, conversador y conferenciante de fuerte sugestión y expertas habilidades retóricas, escritor castellano de sólido oficio, D'Ors fue un personaje de excepcional relieve en la vida intelectual española del último medio siglo, con proyecciones en Europa (participó brillantemente en las "Rencontres des Écrivains Méditerranéens" y en las "Rencontres Internationales de Genève"). Dotado de fina ironía y de insólita sensibilidad imaginativa, fue para muchos un maestro del pensar y el gustar. Tuvo y sigue teniendo no pocos detractores, pero no hay duda que el balance de su obra y de su vida arroja en definitiva una cifra en que lo positivo y fecundo se impone decisivamente sobre lo fallido e incompleto.

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