Biografias y Vidas
Inicio
Buscador
Índices
Monografías
Reportajes

Pedro I el Grande

(Pedro I Alexéievich, llamado el Grande; Moscú, 1672-San Petersburgo, 1725) Zar de Rusia (1682-1725). Hijo del zar Alejo Mijáilovich y de su segunda esposa Natalia Narishkina y sucesor de su hermanastro Fiodor III, ocupó el trono. A la muerte de Fiodor, la familia Narishkin proclamó sucesor a Pedro, pero los streltsí le obligaron a compartir la corona con su hermanastro Iván V, quien confió la regencia a su hermanastra Sofía. Siguieron unos años en que la educación de Pedro I estuvo abandonada, pero él entró en contacto con comerciantes europeos, con los que se formó militar y políticamente.

En 1689, Pedro I dio un golpe de estado (1689), encerró a la regente en un convento, apartó del poder a Iván, quien conservó sus títulos hasta su muerte (1696) y entregó el poder a su madre, que gobernó hasta 1694, año en que murió. Tras la conquista de Azov a los turcos (1696), en la que probó la flota que había creado, viajó por Polonia, Alemania, Austria, Países Bajos e Inglaterra en 1697, ampliando su pobre formación cultural y contratando técnicos que le ayudaran en la tarea de occidentalizar Rusia. Una revuelta de los streltsí (1698), opuestos a la política de occidentalización, le hizo volver a Rusia.

Inmediatamente emprendió la tarea de modernizar su país. Comenzó con aspectos exteriores, como la prohibición de las barbas y la imposición del vestido occidental, salvo para el clero y los campesinos, pero siguieron otras reformas más profundas, encaminadas a aumentar la riqueza del país y de los recursos del Estado.

Para ello se reformó el sistema fiscal con nuevos impuestos y con la ampliación del número de contribuyentes, para poder crear y sostener un ejército permanente sobre el que poder apoyar la política exterior orientada a ampliar las fronteras rusas en todas las direcciones y en especial hacia el mar Negro y el Báltico, y se protegieron las manufacturas y el comercio y se establecieron monopolios estatales.

Desde el punto de vista administrativo, el país quedó dividido en gobiernos, provincias, distritos y cantones, mientras un senado de diez miembros (1711) y nueve colegios o consejos ministeriales, de trece miembros, se convertían en los órganos supremos de gobierno. La nobleza tuvo que incorporarse a la administración, al ejército o a la corte (1722) y toda la sociedad quedó estructurada, desde el siervo de la gleba, cuya dependencia respecto de los terratenientes aumentó, hasta los niveles más altos de la nobleza.

Con tal de asegurar la sumisión de la Iglesia ortodoxa y evitar su intervención en política, el patriarcado fue sustituido por un sínodo presidido por el zar (1721). La adquisición de una amplia fachada en el Báltico, cerca de la que se fundó (1703) la nueva capital del Imperio, San Petersburgo, costó 25 años de guerra contra Suecia, durante la cual Carlos XII de Suecia fue derrotado en la batalla de Poltava (1709), aunque la guerra duró hasta la Paz de Nystadt (1721), por la que Rusia consolidó su fachada báltica. Pero en 1710 fue derrotado en el Prut por los turcos y perdió Azov, la salida al mar Negro. Esta pérdida fue compensada por la conquista de la ribera occidental del mar Caspio en una guerra contra Persia (1722-1723).

Inicio   Buscador   Índice alfabético   Recomendar sitio   Añadir a favoritos