Arturo Posnansky

(Viena, 1874 - La Paz, 1946) Arqueólogo boliviano. Nacido en el seno de una familia de origen polaco, cursó sus estudios en su país y en Baviera, y se hizo ingeniero y doctor en Ciencias Naturales. A finales de la década de 1890, durante la fiebre del caucho, trabajó en una compañía de transporte fluvial, para la que realizó numerosas expediciones y exploraciones por la Amazonia de Bolivia y Brasil. Por encargo de la empresa, llevó acabo el levantamiento hidrográfico del río Acre.

Cuando en 1900 estalló el movimiento independentista en el estado de Acre, Posnansky apoyó al gobierno boliviano; durante la contienda puso a disposición de las autoridades de La Paz su lancha fluvial, a la que rebautizó con el nombre de Iris, para participar en el bloqueo del río Acre. Tras la derrota de Bolivia en la guerra decidió regresar a Europa. En 1903 volvió a Bolivia y estableció su residencia en La Paz. Comenzó entonces una brillante y polifacética carrera científica como ingeniero, explorador, antropólogo, arqueólogo, historiador, fotógrafo, director de cine y propietario de minas; gracias a sus méritos científicos, el gobierno boliviano le concedió la ciudadanía boliviana.

En la década de 1920 fundó la productora cinematográfica Cóndor Mayku, con la que produjo y dirigió numerosos cortos, documentales y largometrajes. Una de las obras más importantes salida de su productora fue La Gloria de la Raza, largometraje que el mismo Posnansky dirigió en 1928. Utilizó en este caso el medio cinematográfico para divulgar sus descubrimientos y atraer la atención hacia el carácter monumental de las civilizaciones precolombinas. Posnansky era el personaje central de la película, en la cual, acompañado por un nativo como guía, visitaba las ruinas de las culturas precolombinas.

Dedicó gran parte de su vida a fotografiar, filmar y estudiar las ruinas de Tiwanaku, que, según sus investigaciones, fue la ciudad en la que se originó toda la civilización de Suramérica, teoría que no fue nunca aceptada por la comunidad científica. Pensaba que la cultura de Tiwanaku se había iniciado en la región hacia 1600 a.C. y perdurado hasta 1200 d.C. En el año 1922 fundó el Museo Arqueológico Tiwanaku, al que dotó de una importante colección de piezas líticas, cerámica y otras muestras de la cultura de Tiwanaku y de otras culturas precolombinas de la región. Posnansky fotografió también poblados mineros, pueblos y numerosos asentamientos rurales, temas sobre los que publicó numerosos libros.

En el campo de la ingeniería, Posnansky centró su atención en el tratamiento de las aguas del altiplano y su vaciado a la cuenca occidental, entonces territorio boliviano. Alrededor de 1930 propuso la construcción de una presa cerca del lago Titicaca, que sería alimentada por ríos desviados de la Cordillera Oriental. De esta forma pretendía aprovechar el agua para el riego, la producción de energía eléctrica y la creación de nuevas vías navegables. En 1937 difundió su propuesta de vaciar las aguas del río Desaguadero hacia Pisagua por medio de un complicado sistema de acueductos y túneles. Con este proyecto pretendía generar una gran cantidad de energía eléctrica, que incluso podría llegar a ser exportada a Argentina.

Fue nombrado por el gobierno boliviano director del Museo Nacional de Bolivia. Su prestigio le valió ser elegido presidente de la Sociedad Arqueológica y del Instituto de Folclore de Bolivia. Escribió a lo largo de su vida numerosas obras, entre las que destacan Tiwanaku e islas del sol y la luna; Tiwanaku, al cuna del hombre americano; Monumentos prehistóricos del altiplano andino; La lengua chipaya; Antropología y sociología de las razas interandinas y de las regiones adyacentes. Eminente arqueólogo y antropólogo, Arturo Posnansky expuso con brillantez sus doctrinas sobre los antecedentes del descubrimiento de América y los orígenes de la civilización precolombina, y su obra de erudición tiene por sus calidades un evidente interés literario.