Praxíteles

(Atenas, siglo IV a. C.) Escultor griego. Se cree que era hijo de Cefisodoto el Viejo. Su figura domina con autoridad la escultura del siglo IV a. C. en Atenas y se sitúa casi al mismo nivel de fama y prestigio que la de Fidias en el siglo anterior.

Sin romper con los rasgos estilísticos de la cultura ática, Praxíteles los interpretó desde una visión muy personal, que sentó las bases para el posterior desarrollo de la escultura helenística. Se alejó de la tradición anterior al preferir como material el mármol, más que el bronce, pero se mantuvo en la línea de sus antecesores por su elección como modelo para sus obras de la belleza juvenil idealizada. Desde este punto de partida, evolucionó hacia una mayor humanización de las estatuas, hacia una plasmación algo más intensa de los sentimientos.


Detalle de Hermes con Dioniso niño, de Praxíteles

Gozó de un gran prestigio desde sus primeras realizaciones, en particular por la suavidad del modelado y la postura indolente de los cuerpos, que gravitan fuera de su eje, descansando sobre un punto de apoyo. Es emblemático en este sentido el grupo de Hermes con Dioniso niño, encontrado en 1877 en Olimpia y que se considera un original, el único que se conserva de un escultor griego de primera magnitud.

Sus obras restantes se conocen a través de copias romanas. La que gozó de mayor renombre en la Antigüedad fue la Afrodita de Cnido, estatua de tamaño natural de la diosa en la que por primera vez se la representa desnuda. El Sátiro en reposo y el Apolo Sauróctono destilan el encanto sensual y la gracia delicada connaturales en la obra de Praxíteles. El escultor obtuvo también un gran éxito con un tipo de Eros desnudo al que la cabellera rizada confiere una nueva plasticidad, un nuevo encanto romántico.