Joseph Priestley

(Fieldhead, Gran Bretaña, 1733-Northumberland, EE UU, 1804) Químico, teólogo y filósofo británico. Completó sus estudios en el seminario calvinista de Daventry y ejerció el ministerio en varios centros de Inglaterra, complementando sus estudios teológicos y filosóficos con un vivo interés por las ciencias experimentales. En 1794, después de las persecuciones a las que fue sometido a causa de su adhesión a la Revolución Francesa, recibió una invitación de la Sociedad Democrática de Nueva York y se trasladó a Estados Unidos, donde vivió el resto de sus días bajo la protección de Thomas Jefferson. Su fama está ligada, sobre todo, a la investigación científica. Hábil experimentador, condujo notables indagaciones en el campo de los fenómenos eléctricos, de los gases y de los procesos de calcinación. Entre sus experimentos, destacó el que le llevó a aislar, por primera vez, el oxígeno (1774), aunque no captó la verdadera naturaleza de este elemento y lo definió como «aire desflogistizado». Otros estudios suyos guardan relación con la producción de oxígeno por las plantas expuestas a la acción de los rayos solares. Priestley fue seguidor del asociacionismo psicológico de D. Hartley, y se enzarzó en vivas polémicas contra la escuela filosófica del sentido común y contra R. Price.


Joseph Priestley

Hijo de un modesto artesano calvinista, a los doce años asistía a la modesta escuela del pueblo, pero un ministro protestante, Kirby, tomó a su cargo los gastos de su instrucción: a los veinte años, el joven Priestley era ya muy docto en las ciencias y en las lenguas antiguas. Enviado en 1752 al seminario calvinista de Daventry, comenzaba en 1755 el ministerio, primero en Needham Market (Suffolk) y luego en Nantwich, donde abrió una escuela elemental en la que, junto a los rudimentos de lectura y escritura y la enseñanza de la Biblia, se hacían también experimentos científicos.

Allí inició sus investigaciones sobre la electricidad, que continuaría desde 1761 en Warrington, donde ejerció como profesor de griego y latín. Priestley era ya célebre en 1766, año en que ingresó en la Royal Society, pese a no haber publicado aún ninguna obra importante; pero al año siguiente salió su History of Electricity, que incorporaba algún trabajo original. Ministro de la Mill Hill Chapel de Leed, compuso obras contra el conservadurismo del gobierno, entonces en guerra con los colonos americanos; al mismo tiempo inició aquellos experimentos químicos sobre los "aires" que habían de proporcionarle la fama más duradera.

En 1772 (año en que fue nombrado socio extranjero de la Académie des Sciences) acepta el cargo de secretario de lord Shelburne y viaja con él por Europa; en 1774 conoce personalmente a Lavoisier y le comunica el método con el cual había logrado unos meses antes preparar "aire deflogistizado", es decir, oxígeno. Son éstos los años más fecundos de la vida de Priestley: publica en 1772-77 los Institutes of Natural and Revealed Religion, en 1777 las Disquisitions relating to Matter and Spirit, y en 1774 el primer volumen de lo que será su obra maestra científica, los Experimentos y observaciones sobre las diferentes especies de aire, que continuará después durante más de un decenio, hasta 1786.

En 1780 abandona a su amigo lord Shelburne y vuelve al ministerio religioso: va a Birmingham como ministro de la New Meeting Society. Allí traba amistad con ilustres científicos, como James Watt y Erasmo Darwin; continúa sus trabajos sobre el aire y su polémica político-religiosa contra el gobierno y la Iglesia ingleses, publicando la History of the Corruption of the Christianity (1782) y los dos primeros volúmenes de la General History of the Christian Church (1790).


Joseph Priestley (detalle de un
retrato de Ellen Sharples, 1794)

La figura de este extraño sacerdote, no conformista en religión, materialista en filosofía y jacobino en política (tomó partido por los colonos americanos contra el gobierno inglés y, más tarde, simpatizó con la Revolución francesa), no era muy popular. Los conservadores atizaron contra él a la plebe, la cual, indignada porque el 14 de julio de 1791 un grupo de demócratas (entre los cuales, por lo demás, no figuraba Joseph Priestley) había festejado el aniversario de la toma de la Bastilla, invadió la casa y la iglesia quemándolo todo.

Siguieron a este suceso años tristes para Priestley; marchó a Londres, aparentemente respetado, pero vigilado por la policía y evitado incluso por sus colegas de la Royal Society. De modo que en 1794 se decidió, como otros muchos europeos antes y después que él, a buscar la paz y la libertad en América: marchó a Northumberland, donde todavía publicó los Experiments and observations relating to the Analysis of Atmospheric Air (1800) y los dos últimos volúmenes (1800-1802) de la History of Christian Church.

Publicada en Londres en 1774-75 en dos volúmenes, su obra Experimentos y observaciones sobre las diferentes especies de aire contiene las aportaciones a la química que le han procurado más fama. Priestley, en sus experimentos sobre la combustión del carbón en el vacío, había estudiado las circunstancias en que se forman las dos especies de aire, es decir, la fija y la inflamable. Fijando las características de lo que queda después de la combustión del aire común, que él llama flogistizado, descubrió el aire nitroso (nitrógeno) y su propiedad de regular la salubridad del aire común absorbiendo toda la parte respirable, y, finalmente, separó la parte respirable, el aire puro, el único que conserva la combustión y la vida. Con ello dio un gran paso en el descubrimiento de los dos elementos, nitrógeno y oxígeno.

En el tratado Experiments and observations relating to various branches of Natural Philosophy, with a continuation of the observations on air, en 3 volúmenes (Londres, 1779-86), Joseph Priestley reproduce en gran parte y desarrolla este tema principal de la constitución del aire mediante numerosas experiencias sobre las propiedades del ácido nitroso y sobre las reacciones del mismo con los metales y con otras sustancias. Se encuentran muchas otras experiencias y observaciones sobre los ácidos marino (clorhídrico), vitriólico (sulfúrico) y fosfórico, así como sobre la agitación del mercurio en el agua (no exactamente interpretada por él), sobre la producción del aire "desflogistizado" por acción del ácido vitriólico sobre los metales, sobre la pureza del aire, sobre el efecto de la chispa eléctrica en el aire y sobre la acción de las plantas sobre el aire. A éstas deben sumarse otras numerosísimas experiencias, en su mayoría siempre dirigidas a las propiedades del aire, en las que, prescindiendo de los errores justificables por las condiciones de la química de entonces, podemos reconocer una tentativa bien conseguida y bien encaminada para librarse de las trabas de las teorías inveteradas de la alquimia y orientarse hacia los métodos de la química moderna.

Sin embargo, el prejuicio flogístico no le permitió ver claro en el fenómeno de la combustión. Fue preciso esperar a Lavoisier para conseguir la exacta teoría de la oxidación. Para Priestley, el nitrógeno continuó siendo "aire flogistizado" y el oxígeno "aire desflogistizado". El principio del flogisto era para él la clave de la química; aun reconociendo el valor de las objeciones de Lavoisier, Priestley no quiso tomarlas en la consideración que merecían y perseveró en el camino equivocado, haciendo de este modo perder mucho valor a sus cuidadosas observaciones.