Dinastía Ptolomeos

(o Lágidas) Dinastía reinante en el Egipto helenístico (305 - 330 a. C.). Al morir Alejandro Magno en el año 323 a. C., el imperio que había conquistado en Oriente se repartió entre sus generales, conocidos como los diádocos. En Egipto se hizo con el poder Ptolomeo I Sóter (305-282 a. C.), que era hijo de un noble macedonio llamado Lago (razón por la que sus sucesores se conocen también como los Lágidas). Para afianzarse en el poder hubo de sostener una guerra contra Perdicas, el regente nombrado por Alejandro, que intentaba mantener unido el imperio helenístico. Perdicas murió en el intento de conquistar Egipto, y Ptolomeo afianzó su dominio mediante el Pacto de Triparadiso (321) con los otros diádocos.

No acabaron ahí las luchas, pues en 315-281 tuvo lugar la Guerra de los Diádocos, en la que Ptolomeo, Casandro, Lisímaco y Seleuco lucharon contra Antígono, que pretendía monopolizar el poder. El resultado de aquella guerra fue la formación de tres reinos independientes: el de los Ptolomeos en Egipto, el de los Seléucidas en Persia y el de los Antigónidas en Macedonia. Ptolomeo se instaló en el poder con el título de sátrapa de Egipto; y sólo a partir del 305 asumió el de rey, imitando el paso que habían dado Antígono y Demetrio y dando por disuelto el imperio de Alejandro. Creó un reino de cultura greco-egipcia, cuyo exponente más depurado fue la Biblioteca de Alejandría; la propia ciudad de Alejandría, fundada por Alejandro en el 331 a. C., fue la capital del reino y creció bajo los Lágidas hasta convertirse en una de las ciudades más importantes del Mediterráneo. Ptolomeo, además, extendió el reino con la conquista de Cirenaica y Chipre.

Le sucedió su hijo Ptolomeo II Filadelfo (285-246 a. C.), que se casó con su hermana Arsínoe y compartió con ella la gobernación del reino. Desde entonces, los matrimonios consanguíneos -práctica conocida por los faraones antiguos- se convirtieron en una norma habitual de la familia real y se extendieron entre el resto de la población egipcia. Con Ptolomeo II se iniciaron las guerras contra los Seléucidas por el dominio de Palestina y Siria.

Sus sucesores fueron Ptolomeo III Evergetes I (246-222), Ptolomeo IV Filopátor (222-205), Ptolomeo V Epifanes (205-180) y Ptolomeo VI Filométor (180-145 a. C.). Bajo su reinado se inició la decadencia del Egipto ptolemaico, por el triple conflicto que supusieron las luchas por el poder dentro de la familia real (entre Ptolomeo VI y su hermano, el futuro Ptolomeo VIII), la guerra con los Seléucidas (que convirtieron a Egipto en un protectorado) y la emergencia del poder de Roma.

Su hermano Ptolomeo VIII Evergetes II Fyscon (170-163 y 145-116 a. C.) ocupó brevemente el Trono egipcio mientras su hermano estaba prisionero de los Seléucidas; luego fue rey de Cirenaica, dejando Egipto a su hermano, en virtud del arbitraje de Roma; y, muerto Ptolomeo VI, volvió a ser rey de Egipto. Para vencer las resistencias a su poder tomó por esposa a su hermana Cleopatra II (que era también su cuñada, como viuda de Ptolomeo VI); más tarde, y sin haber repudiado a ésta, se casó también con su sobrina Cleopatra III (hija de Cleopatra II y Ptolomeo VI).

Las dos reinas mantuvieron una dura rivalidad por el poder y sólo con el apoyo de Roma consiguió Ptolomeo mantenerse en el Trono. Convertido así Egipto en protectorado romano, la dinastía se mantuvo nominalmente, sucediéndose en el Trono Ptolomeo IX Sóter II (116-110, 109-107 y 88-81), Ptolomeo X Alejandro I (107-88), Ptolomeo XI Alejandro II (81-80), Ptolomeo XII Auletes (80-58 y 55-51), Ptolomeo XIII Dionysos (51-47), Ptolomeo XIV Filopátor II (47-44), Ptolomeo XV César (44-30) y Cleopatra VII (51-30 a. C.), hermana y esposa de Ptolomeo XIII y de Ptolomeo XIV, amante de Marco Antonio y de Julio César, con quien tuvo un hijo, Ptolomeo V. Con ellos acabó la dinastía, al convertirse Egipto en provincia romana.