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Quilapayún

Grupo musical chileno, uno de los más representativos de la llamada Nueva Canción Chilena. La formación fue creada a finales de 1965 por un grupo de jóvenes inspirados en la música altiplánica, motivados por el profundo cambio y los sueños por los que se luchaba en aquel momento. Participaron en su fundación tres estudiantes de la Universidad Técnica del Estado: Eduardo Carrasco, Julio Carrasco, y Julio Nehumhauser, a los que se sumó después Patricio Castillo. A lo largo varias décadas de vida artística, Quilapayún editó más de 25 discos.


Quilapayún

Su meta era hacer algo nuevo que se saliera de lo común. Querían una imagen más fuerte que la de grupos tradicionales como Cuncumén, y más auténtica que la de conjuntos neofolclóricos. Buscaron un nombre indígena que tuviera acento en la última sílaba y se les ocurrió Quilapayún, que en araucano significa "tres barbas".

El grupo quería reivindicar los valores de la cultura autóctona latinoamericana y compenetrarse con los problemas del pueblo y la clase trabajadora, para que contaran con un medio de expresión cultural. En general sus inicios fueron bastante difíciles, pues ninguno de sus integrantes poseía profundos conocimientos musicales. En sus primeros momentos, la formación contó con la colaboración de Ángel Parra, quien participó en los arreglos musicales de sus primeras canciones.

Pronto quedarían definidos los rasgos que los caracterizarían: ponchos negros, barbas e instrumentos del altiplano. Su repertorio comprendía la amplia variedad de la música latinoamericana; la música del altiplano ocupaba un lugar central en sus interpretaciones. Entre los instrumentos andinos utilizados destacan el charango, la quena y la zampoña, mezclados con la clásica guitarra y el bombo.

Empezaron actuando en peñas folclóricas y en diversos festivales de canción popular. En 1966 fueron invitados a participar en el primer festival nacional de folclore "Chile Múltiple". Organizado por la municipalidad de Viña del Mar, se celebró en el casino de dicha ciudad. Los Quilapayún interpretaron tres temas: La paloma, original del grupo; El pueblo de Ángel Parra y Quilapayún, tema instrumental de creación original del cual no se conserva ninguna grabación.

Uno de los momentos más significativos en la carrera de los Quilapayún se produjo cuando Víctor Jara se incorporó al grupo como director artístico. El cantante definió la definitiva estampa que presentarían los Quilapayún en sus actuaciones: una determinada posición escénica en que los contrastes visuales y sus característicos ponchos negros serían su sello particular.

Con Víctor Jara, Quilapayún ganó en 1966 el más importante festival de la canción folclórica chilena, organizado por uno de los principales centros de difusión del movimiento folclórico en Chile: Chile ríe y canta. Gracias a esta organización, Quilapayún se escuchó por primera vez en los medios de difusión y participó en las giras que Chile ríe y canta organizaba por todo el país.

Al mismo tiempo editaron el disco Canciones folclóricas de América, del que destacan los temas Mare-Mare, Coneji (cantado por Víctor Jara) y Tururururu. La voz tenor estaba a cargo del gran Julio Nehumhauser, y destacaban también las voces de los hermanos Carrasco. El 1967 se retiró del conjunto Julio Nehumhauser, y entró en su lugar Carlos Quezada; además, se integró en el grupo Willy Oddó, una de las voces más queridas por los seguidores.

En 1968 editaron, bajo el sello Dicap (de las juventudes Comunistas), el elepé Por Vietnam, con Víctor Jara como director artístico. En este disco dejaron de lado los textos triviales que contaban amoríos de campesinos o relataban bellezas costumbristas, y pusieron mayor énfasis en lo social. Enmarcado en un momento histórico como fue la Guerra del Vietnam, aprovecharon la oportunidad para crear temas de denuncia ante las desigualdades que se vivían no sólo en Chile sino en el mundo de los años 60. En este trabajo destacaron temas como Que la tortilla se vuelva (dedicada a la guerra civil española), Canción fúnebre para el Che, (en memoria del guerrillero), Canto a la Pampa, La Zamba del riego y Los pueblos americanos.

A finales de ese año se retiró Julio Carrasco e ingresaron Rodolfo Parada y Hernán Gómez, que dieron a la formación su tinte sonoro característico hasta 1971. Ese año se sumaron a los trabajos Rubén Escudero, Hugo Lagos y Guillermo García. Posteriormente, en el exilio, se retiraron Pato Castillo y Rubén Escudero, pero se incorporó con fuerza Ricardo Venegas. En los años 80 se unió al grupo Patricio Wang, y a mediados de la década se retiraron Eduardo Carrasco y Willy Oddó.

El año 92 fue clave para los Quilapayún; terminado el exilio, sus integrantes se vieron en la disyuntiva de volver o permanecer en Francia. Carlos Quezada y Ricardo Venegas optaron por retirarse. Cuando pocos apostaban por una nueva propuesta, se les unió Daniel Valladares y regresó a la formación Pato Castillo, lo que dio un nuevo impulso al grupo a comienzos del 2000.

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