Francisco Salzillo

(Murcia, 1707-id., 1783) Escultor español. Su padre, el escultor napolitano Nicolás Salzillo, se estableció en Murcia unos años antes del nacimiento de Francisco, y abrió en la ciudad un taller en el que se formaron sus hijos, Juan Antonio, José, Inés y Francisco que también se dedicaron a la escultura (más concretamente a la policromía de las figuras).

A la muerte de su padre, Francisco Salzillo se hizo cargo del taller familiar, en el que continuó al principio el estilo paterno. Su primera obra enteramente personal es también la más valorada por la crítica en la actualidad, el famoso Pesebre de más de 800 piezas realizado al estilo de los belenes napolitanos de finales del siglo XVII; estas figuras, esculpidas en barro cocido, madera o cartón, sobresalen por su realismo extremo y su enorme expresividad, hasta el punto de que se consideran inspiradas en tipos populares.

Su otra gran realización la comenzó en 1752, cuando la cofradía de Jesús Nazareno le encargó un conjunto de ocho pasos procesionales, que se han convertido en su creación más famosa. Los más logrados son los dedicados a la Oración en el huerto, la Última Cena y la Dolorosa, pero en todos triunfa el personal estilo del autor, exaltador de la belleza y del naturalismo.

Los rostros de sus estatuas son tan hermosos y están tan bien modelados que recuerdan las porcelanas de la época, motivo por el cual se considera a Salzillo un magnífico exponente de la escultura rococó.

Realizó muchas otras obras, todas ellas de temática religiosa, pero en ninguna alcanzó el virtuosismo de las mencionadas, virtuosismo que se advierte también en el minucioso drapeado de los vestidos. La mejor colección de su obra se encuentra en el Museo Salzillo de Murcia.