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Francisco del Rosario Sánchez

(Santo Domingo, 1817 - San Juan de la Maguana, 1861) Político y líder independista dominicano, considerado uno de los Padres de la Patria. Miembro de «La Trinitaria», sociedad secreta separatista, en 1844 se alzó contra Haití y el 27 de febrero de ese año proclamó la independencia de la República Dominicana.


Francisco del Rosario Sánchez

Hijo de Narciso Sánchez y Olaya del Rosario, recibió de su madre la enseñanza elemental y aprendió el oficio de "peinetero". Luego estudió latín y filosofía con don Nicolás Lugo, estudios que continuaría con el padre Gaspar Hernández, sacerdote peruano emigrado a Santo Domingo y reconocido antihaitiano.

En este período conoció a Juan Pablo Duarte, quien, junto a otros jóvenes, asistía a las clases del sacerdote. En 1838 se integró en La Trinitaria y pronto empezó a distinguirse por su laboriosidad y decisión. Estas cualidades le permitieron dirigir el movimiento cuando Duarte debió ausentarse debido a las persecuciones desatadas contra él por los haitianos.

El 27 de febrero de 1844, Francisco del Rosario Sánchez fue el encargado de leer la proclama en el baluarte de San Genaro (hoy puerta del Conde). Luego presidió la primera Junta Central Gubernativa, hasta ser desplazado por Tomás Bobadilla. La razón principal por la que se le reconoce como Padre de la Patria radica, principalmente, en sus méritos como trinitario y en haber leído la proclama que declaraba el nacimiento de la República Dominicana.

Francisco del Rosario Sánchez fue además un precursor del movimiento restaurador: el 1 de junio de 1861, tres meses y medio después de consumada la anexión a España, entró a territorio dominicano en compañía de José María Cabral y otros, y cayó fusilado en San Juan de la Maguana el 4 de julio siguiente, junto a una veintena de compañeros.

Antes, el 20 de enero de 1861, cuando era evidente que Pedro Santana y los suyos entregarían la soberanía del país, Sánchez lanzó una proclama en la que afirmaba: "Mas, si la maledicencia buscare pretextos para mancillar mi conducta, responderéis a cualquier cargo diciendo en alta voz, aunque sin jactancia, que yo soy la bandera dominicana". Aun antes, el 16 del mismo mes, había dicho en carta a Damián Báez: "Mi patria está vendida. Esto basta".

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