Sancho VII el Fuerte

Rey de Navarra, último de la dinastía Jimena (?, 1150 - Tudela, 1234). Accedió al Trono en 1194, al morir su padre Sancho VI, el Sabio, primer monarca de Pamplona que había asumido el título de rey de Navarra.

Fue un rey guerrero: inició su reinado luchando en Francia en apoyo de su cuñado, Ricardo Corazón de León (1194); luego intentó sin éxito ayudar a Alfonso VIII de Castilla en la desgraciada batalla de Alarcos contra los almohades (1195); más tarde se alió con el rey de León para hacer la guerra al de Castilla (1195-96); y volvió a guerrear contra los castellanos cuando éstos le arrebataron Álava y Guipúzcoa en busca de una comunicación directa con las tierras del sur de Francia (1199-1207).

Sin embargo, fue durante su reinado cuando quedó constreñida Navarra a sus fronteras más o menos definitivas, entre las dos potencias mayores que representaban Castilla y Aragón, que le habían privado de salida al mar y de frontera con el Islam y, por tanto, de la posibilidad de expandirse hacia el sur de la Península participando en la reconquista cristiana (de ahí que su política exterior se orientara más hacia el norte de los Pirineos, sometiendo a vasallaje a varios principados del sur de Francia entre 1196 y 1228).

Sancho no tuvo reparos, por tanto, en ponerse al servicio de los musulmanes, pasando a vivir algún tiempo en el norte de África (hacia 1198-1200) y estableciendo allí -según la leyenda- relaciones con una princesa almohade. El papa Inocencio III desautorizó esta connivencia con los infieles, haciendo que Sancho restableciera sus relaciones con Castilla y participara en la cruzada contra los almohades que culminó en la batalla de las Navas de Tolosa (1212).

La tradición atribuye a ese momento el origen del escudo de Navarra, por haber roto Sancho las cadenas que protegían la tienda del caudillo musulmán. Muerto Sancho sin descendientes directos, le sucedió su sobrino Teobaldo I, con el que se instaló la Casa de Champaña en Navarra y el reino pasó a moverse en la órbita francesa.