Alexander Scriabin

(Alexandr o Alexander Nikoláievich Scriabin; Moscú, 1872 - 1915) Compositor y pianista ruso. Scriabin fue el único hijo de la pareja formada por una pianista y un abogado. Debido al fallecimiento de su madre cuando él contaba un año de edad y a los viajes que realizaba su padre, Alexander fue criado por su tío Lyubov y su abuela. Comenzó a estudiar piano a los 11 años con Georgy Konyus y más tarde con Zverev en el Conservatorio de Moscú. Adquirió también conocimientos de teoría musical con Taneyev y otras disciplinas musicales con Arensky y Safonov.

A partir de 1885 empezó a componer música y a escribir poesía y en 1892 finalizó sus estudios en el conservatorio. Muy pronto mostró sus dotes como intérprete y enseguida pasó a formar parte de la gran hornada de pianistas rusos de la época, entre los que figuraban Lhevinne y el también alumno de Zverev, Rachmaninov. En sus recitales como solista, Scriabin interpretaba sus propias obras y composiciones de Bach, Mendelssohn, Schumann, Liszt y Chopin. Al practicar obras de Balakirev y Liszt sufrió una lesión en la mano derecha, lo que le llevó a componer sus piezas Op. 9, en las que la mano izquierda tiene un papel primordial.

En la década de los años 90 publicó en Moscú sus primeras obras (Op. 1, 2, 3, 5 y 7) hasta que en 1894 conoció en San Petersburgo al editor Belyayev, quien se haría cargo de publicar sus obras hasta 1903. Además de editor, Belyayev se convirtió en mecenas de Scriabin y le organizó varias giras como pianista; la primera por Alemania, Suiza, Italia y Bélgica en 1895 y la segunda al año siguiente por París, Bruselas, Berlín, Amsterdam y Roma. Mientras tanto, Scriabin continuó escribiendo obras como su Segunda Sonata o muchos de los Preludios. En 1897 compuso su Concierto para Piano Op. 20 y al año siguiente se casó con la pianista Vera Ivanova.

Scriabin fue también profesor del Conservatorio moscovita de 1898 a 1903 y por aquel entonces desarrolló su interés por la música orquestal, lo que le llevó a componer Reverie en 1898 y su Primera Sinfonía al año siguiente. Su interés por la filosofía y el misticismo se despertó hacia 1902 y cristalizó al entrar en contacto en 1905 con el movimiento de la teosofía y con las teorías de Nietzsche sobre el superhombre. Estas doctrinas incidieron profundamente en la obra de Scriabin desde su Op. 30 en adelante.

Repentinamente abandonó a su esposa Vera y a sus cuatro hijos y realizó una serie de viajes por Italia, Suiza y Bélgica junto a su joven admiradora Tatiana Schloezer. Su ya desarrollado egocentrismo creció aún más debido a la devoción que Tatiana sentía por él y Scriabin llegó a limitar su vida a su creatividad y genio, sin interesarse por ningún otro aspecto. Durante su estancia en Lausana compuso su Quinta Sonata para piano y terminó el Poema del Éxtasis para orquesta, que logró estrenar en 1908 en Nueva York.

Por aquellas fechas entró en contacto con Serge Koussevitzky, quien decidió convertirse en su agente, como en su día hizo Belyayev. Fue Koussevitzky quien convenció a Scriabin para que regresara a Moscú en 1909 y estrenara en Rusia su Poema del Éxtasis. El gran éxito que obtuvo la obra tanto en Moscú como en San Petersburgo, con Felix Blumenfeld al frente de la orquesta, convirtió a Scriabin en uno de los compositores de vanguardia más importantes de su país.

Poco después decidió regresar a Bruselas, donde se concentró en la composición de Prometeo, obra orquestal en la que probó a incluir un juego de luces de colores que acompañara la interpretación de la partitura. La obra fue estrenada sin la iluminación en 1911 en Moscú, y a partir de ese momento Scriabin volvió a centrarse en la escritura de obras para piano. Entre ellas destacan sus cinco últimas sonatas, que constan de un solo movimiento y en las que ya aparece su deseo de alejarse del sistema tonal. En la visita a Londres que realizó en 1914 le apareció una herida en el labio superior que se le infectó. Esto dio lugar a la septicemia que le causaría la muerte un año más tarde. Su última aparición en público tuvo lugar en San Petersburgo el 2 de abril de 1915.

La obra de Scriabin

Sus comienzos estuvieron influidos por Chopin y el Romanticismo tardío, y a ese período inicial pertenecen sus obras para piano hasta el Op. 29, las dos primeras Sinfonías y el Concierto para piano. Pero su búsqueda de una expresión estática y contemplativa, que se corresponde con una concepción religiosa y mística del arte, le fue aislando de la música de sus contemporáneos; compuso entonces la cuarta Sonata y la tercera Sinfonía.

A partir de 1907 prima en su obra la idea mesiánica de la función redentora de la música y, así, surgen Poema del éxtasis, las seis últimas Sonatas y Prometeo. Esta última obra debía ser interpretada acompañada por un juego de luces y para ello hizo fabricar un órgano que producía colores al accionarlo. Su interés por la asociación entre sonidos y colores fue fruto de conversaciones con Rimsky-Korsakov y Rachmaninov, quienes también experimentaban la sinestesia de color y música que propugnaba Scriabin.

Scriabin creía en la regeneración del mundo a través de un cataclismo. Tras éste surgiría un nuevo Nirvana que combinaría todas las artes y se dirigiría a todos los sentidos; de ahí que planeara una "ópera filosófica" cuyo título iba a ser Mysterium. En ella pretendía unir la música, la poesía, la danza, los juegos de luces e incluso los perfumes y había elegido un templo hindú cerca de Darjeeling para su interpretación, que nunca tuvo lugar. La sección musical iba a incluir coros, voces solistas, orquesta y al propio Scriabin como pianista en el centro. En un principio la obra Prometeo iba a ser incorporada a este ambicioso proyecto, pero finalmente Scriabin desechó la idea y compuso la obra Acte préalable a modo de preámbulo para Mysterium.

Otra de las características de la música de Scriabin es su constante uso de acordes de dominante, que dejan al oyente en un estado de expectación debido a la tensión armónica que provocan, lo que para la poética del compositor simbolizaba el deseo. Otro de sus acordes favoritos era el llamado "acorde místico", basado también en una armonía de dominante y en acordes de sexta, y que el compositor empleó en numerosas ocasiones a partir de 1908.

Tras la Primera Guerra Mundial, el estilo musical que practicaba Scriabin cayó en el olvido en favor del de compositores como Stravinsky, que coparon el interés del público; pero años más tarde se realizó una completa revisión de su obra que permitió apreciar con objetividad sus méritos y logros. Entre sus seguidores se hallan Prokofiev, Szymanowski, y, especialmente, Messiaen, quien también combinaba de forma exquisita la sensualidad con el misticismo.