Marcela Serrano

(Santiago de Chile, 1951). Escritora chilena. Hija de la novelista Elisa Pérez Walker y del ensayista Horacio Serrano, se inició tardíamente en la narrativa. A finales de la década de los años sesenta estudió lengua francesa en París, donde permaneció un año. Regresó a Chile y volvió a salir del país tras el golpe militar de Augusto Pinochet en 1973. En 1977 volvió a Santiago, se unió a grupos artísticos y montó una exposición de artes plásticas a comienzos de los ochenta. En 1983 se licenció en grabado por la Universidad Católica de Chile; siguió trabajando en diversos ámbitos de las artes visuales y fue directora de la Escuela de Diseño de Santiago.


Marcela Serrano

Marcela Serrano comenzó a escribir en 1985, a raíz de una crisis personal. Figura destacada de la nueva narrativa de América Latina, su nombre se asocia al llamado “boom” de las narradoras latinoamericanas, entre las que se encuentran la también chilena Isabel Allende, la cubana Zoé Valdés y la mexicana Ángeles Mastretta. La obra de Marcela Serrano tiene como eje temático y preocupación central la condición femenina, reflejando tanto su naturaleza como su insatisfacción y las dificultades con que topa para llegar a su realización en un mundo patriarcal. Los antecedentes de su narrativa en su país pueden encontrarse en María Luisa Bombal, autora de La amortajada y La última niebla, dos grandes títulos de la literatura chilena.

En 1991, con 38 años, publicó su primera novela, Nosotras que nos queremos tanto, obra con la que en 1994 obtuvo el Premio Sor Juana Inés de la Cruz, que sirvió para consolidar su carrera literaria. Los protagonistas de sus novelas son siempre mujeres: Nosotras que nos queremos tanto es, en este caso, la historia de cuatro chilenas que mantienen una charla sobre sus experiencias vitales. Su segunda novela, Para que no me olvides (1993), alcanzó los primeros puestos de las listas de los libros más leídos en Latinoamérica; obtuvo por ella el Premio Municipal de Santiago al año siguiente.

En 1995 salió a la venta Antigua vida mía, novela ambientada en la ciudad de Antigua (Guatemala) que fue llevada al cine por el director argentino Héctor Olivera e interpretada por Cecilia Roth y Ana Belén. Por esta obra recibió en el año 2000 la condecoración Rafael Landívar, máxima distinción que otorga el municipio de Antigua a sus hijos ilustres. El albergue de las mujeres tristes (1998) transcurre en una residencia para mujeres con problemas en el sur de Chile. Nuestra Señora de la Soledad (1999) es en cambio una intriga policial protagonizada por una detective y una escritora cuyo marido ha desaparecido; el desarrollo del relato, sin embargo, excede el género negro para convertirse en una verdadera novela de aprendizaje.

En el año 2000 publicó un libro de relatos cortos titulado Mundo raro, en los que abordó temas como el aborto, la soledad y las miserias de la condición humana. Un año después quedó finalista del Premio Planeta, el mejor dotado económicamente en lengua española, con Lo que está en mi corazón, novela ambientada en el estado mexicano de Chiapas (en el que se produjo la revuelta zapatista) y protagonizada por una traductora que conoce el amor y toma conciencia de la necesidad de la lucha política. Entre sus últimos títulos destacan Hasta siempre, mujercitas (2004) y La llorona (2008).