Sinesio

(Cirene, c. 370-Tolemaida, c. 415) Orador, poeta y filósofo griego. Fue el discípulo más famoso de la escuela neoplatónica alejandrina de Hipatia (390-395), donde conoció a Isidoro de Pelusium. Luego se le envió a Constantinopla a pedir protección contra las tribus bereberes (399-402), y más tarde, vuelto a la patria, cooperó en la defensa de la misma. Se convirtió al cristianismo y, exiliado en Tolemaida, fue elegido obispo contra su voluntad (411).


Sinesio de Cirene e Hipatia

De su brillante actividad conservamos diversas obras: Dión o El examen de sí mismo, Los egipcios o De la Providencia, Encomio de la calvicie, De los sueños, Himnos, el importante Epistolario, que aporta valiosos datos sobre su época, y varios Discursos, entre ellos uno Sobre la realeza, pronunciado ante Arcadio en 399. El conjunto de su obra no sólo lo acredita como escritor meritorio y con una verdadera inspiración poética a veces, sino también como cristiano enamorado de la filosofía e intensamente influido por el platonismo.

Este último aspecto llegó a provocar dudas respecto de su fe, incluso en épocas recientes; en realidad, Sinesio procuró conciliar la filosofía con la religión, y consiguió incluso resolver a su manera el problema de la resurrección de los cuerpos, muy trascendental para un platónico. Por todo ello ocupa un importante lugar en la historia de la literatura y en la de la cultura entendida en la más amplia acepción de la palabra.

Los últimos años de su vida se vieron amargados por una serie de infortunios: una nueva invasión de su patria y la pérdida de sus tres hijos. Durante esta fase final su actividad literaria disminuyó. No ha llegado hasta nosotros un poema suyo sobre la caza.