José Sócrates

(Vilar de Maçada, Vila Real, 1957) Político portugués que asumió el cargo primer ministro de Portugal en 2005, tras obtener su partido, el PSP (Partido Socialista Portugués), la mayoría absoluta en las elecciones del mismo año.

José Sócrates Carvalho Pinto de Sousa nació en Vilar de Maçada, Vila Real, el 6 de septiembre de 1957, hijo del arquitecto Fernando Pinto de Sousa, descendiente de una acaudalada familia de tradición liberal, y de Adelaida de Carvalho Monteiro, profesora de enseñanza secundaria, que en su madurez se declaró adepta de los Testigos de Jehová. Su abuelo paterno hizo una gran fortuna merced al comercio de wolframio durante la II Guerra Mundial. Ante el divorcio de sus progenitores, cuando sólo tenía siete años, se quedó a vivir con su padre en Covilhá (distrito de Castelo Branco), mientras que sus dos hermanos marcharon a Lisboa con su madre.


José Sócrates

Su padre, dirigente del Partido Socialdemócrata Portugués (PSD, de tendencia liberal), le transmitió el virus de la política coincidiendo con la efervescencia entre los jóvenes desatada por el golpe de estado militar que dio al traste con la dictadura más vieja de Europa, el 25 de abril de 1974. Militó durante unos meses en las juventudes del PSD, pero pronto abandonó la política para dedicarse a estudiar en el Instituto Superior de Ingeniería, en Coimbra, en el que logró el título de ingeniero civil (1980). Completó su formación en la Escuela de Salud Pública de Lisboa con un diploma de especialización en ingeniería sanitaria.

Al regresar a Covilhá, descontento por la deriva derechista del PSD, se inscribió en el Partido Socialista Portugués (PSP) en 1981, en el que entabló una relación amistosa con António Guterres, futuro primer ministro, que fue su mentor, líder del sector opuesto a Mario Soares. En 1986 comenzó su ascensión política al ser elegido presidente de la federación del PSP en el distrito de Castelo Branco, y en las elecciones generales del año siguiente logró su primera acta de diputado por Castelo Branco. Fue elegido “diputado revelación” por el semanario Expresso en 1988.

Con agudo sentido del marketing, hizo de su segundo nombre de pila (Sócrates) su apellido político, en sustitución de su patronímico compuesto (Pinto de Sousa), de claras connotaciones conservadoras. Su carrera en el PSP fue fulgurante hasta alcanzar el Secretariado Nacional y la Comisión Nacional en 1991, año en que fue reelegido diputado.

Tras el triunfo socialista en las elecciones generales del 1 de octubre de 1995, Guterres fue designado primer ministro. Con él llegó al poder el sector menos ideologizado del partido, y Sócrates fue designado secretario de Estado adjunto en el Ministerio de Medio Ambiente.

El mayor impulso en su carrera política se produjo el 25 de noviembre de 1997, cuando fue nombrado ministro adjunto al primer ministro, con responsabilidad en las áreas de Juventud, Deportes, Drogodependencia y Comunicación Social. Tras el nuevo triunfo del PSP en las generales de octubre de 1999, ascendió a ministro de Medio Ambiente y Ordenación Territorial, cargo en el que permaneció hasta la derrota electoral de marzo de 2002, cuando el PSP pasó a la oposición.

Durante los seis años en el Gobierno, su actividad resultó trepidante y de reconocida eficacia, lo que contribuyó a su notoriedad en un país agobiado por la incuria administrativa. Obligó a las compañías de servicios a presentar facturas detalladas a sus clientes, clausuró numerosos vertederos incontrolados, moralizó la revalorización anual de las primas del seguro del automóvil, contribuyó a preparar las infraestructuras para el feliz desarrollo de la Eurocopa de fútbol en 2004 e introdujo la metadona como tratamiento de los toxicómanos.

Ya en la oposición, reducido a la condición de diputado, su protagonismo se consolidó en un programa de televisión en el que participaba como contertulio especializado en temas de actualidad, en amigable controversia con los portavoces de otros partidos. Cuidó su imagen, vigiló la línea en el gimnasio, se preocupó por la moda en la vestimenta, sin importarle los sarcasmos de la izquierda más tradicional, y expresó opiniones moderadas, próximas al neolaborismo de Tony Blair, presentándose como un renovador, de lenguaje claro y directo, en el dédalo anacrónico de la escena política. “Mitterrand fue un mito, pero mi fuente de inspiración son los países nórdicos”, declaró. Se mostró cauto cuando no esquivó en el tema vidrioso de la despenalización del aborto.

El escándalo de la trama de pederastia de la Casa Pia, que afectó a uno de los principales dirigentes del PSP, abrió una crisis aguda en el partido. Cuando dimitió Eduardo Ferro Rodríguez, secretario general, en julio de 2004, Sócrates presentó su candidatura con el respaldo del sector afín de Guterres. Sus contrincantes en las elecciones primarias fueron João Soares, ex alcalde de Lisboa, y el escritor Manuel Alegre, dirigente histórico. La campaña entre la militancia fue muy dura y Sócrates llegó a ser descrito como “un político Armani” o simplemente “un producto mediático”, según la expresión mordaz de Mario Soares.

Los resultados, sin embargo, fueron contundentes. Sócrates obtuvo el 80,1 %, Alegre el 15,7 % y Soares el 4,2 % de los votos emitidos por los 30.000 militantes del PSP, en la primera elección directa de su máximo dirigente desde su fundación en 1973. El 28 de septiembre, la comisión organizadora del XIV Congreso del PSP lo proclamó secretario general y, por ende, candidato a la jefatura del gobierno en las inminentes elecciones generales anticipadas.

Triunfo en las legislativas

Durante la campaña electoral, con los sondeos a favor, Sócrates mantuvo la compostura pese a los golpes bajos de su adversario, Pedro Santana Lopes, conservador y primer ministro saliente, hasta el punto de que la fiscalía y la policía judicial tuvieron que desmentir las falsas acusaciones de corrupción lanzadas contra él.

El candidato socialista reiteró su admiración por el modelo escandinavo, alardeó de su europeísmo, propuso un plan de lucha contra la pobreza y aseguró que mantendría a las tropas portuguesas en Iraq, al contrario de lo que había hecho su homólogo español, José Luis Rodríguez Zapatero. “Mi objetivo es derrotar el pesimismo”, resumió.

Con un aumento considerable de la participación (65%), los resultados cumplieron con creces el pronóstico en las elecciones generales del 20 de febrero de 2005 y el PSP obtuvo por primera vez la mayoría absoluta en la Asamblea de la República: el 45,04 % de los votos y 121 de los 230 diputados, mientras el PSD se hundía hasta el 28,69 % de los votos y 75 escaños, su peor resultado desde el año 1983.

Sócrates formó su primer Gobierno, de fuerte coloración centrista, en el que incluyó a varios independientes y también algunas sorpresas, como el nombramiento de Diogo Freitas do Amaral, conspicuo representante de la derecha tradicional, como ministro de Asuntos Exteriores.

El nuevo gabinete, integrado por dieciséis ministros, tomó posesión el 12 de marzo, en el palacio de Ajuda, y el flamante primer ministro expuso en la Asamblea de la República un programa destinado a restablecer la confianza y conjugar el rigor presupuestario con el crecimiento, como “corresponde a una izquierda moderna, realista”. También esbozó un ambicioso programa para la modernización de la Administración Pública y la drástica reducción de la plétora de funcionarios.

En 1993 José Sócrates contrajo matrimonio con Sofia Costa Pinto Fava, ingeniera experta en el tratamiento de residuos industriales, con la que tuvo dos hijos varones. Se divorciaron amistosamente en 1999. Desde entonces vive solo en un apartamento de Lisboa. La preservación de su vida privada es una de las características de su actitud pública, por lo que ninguna revista de la prensa popular logró entrevistarlo. No obstante, durante la campaña electoral confesó que tras la muerte de su hermana en un accidente de tráfico, en 1988, en circunstancias que no precisó, su “entusiasmo por la vida había disminuido”.